TEMA: Hoy por Hoy


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Hace 8 años


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Hace 8 añosLa decisión del juez de garantías de resguardar la intimidad de las víctimas de los pinchazos -causa por la que está siendo procesado el expresidente Martinelli-, más que acertada, es justa, ya que divulgar el contenido de esas comunicaciones sería como victimizar nuevamente a las personas afectadas. Hasta ahora, el contenido de esas transcripciones ha sido guardado con celo, y la renuncia de todas las víctimas de conocer de los casos que no son suyos también es una decisión sabia. Queda ahora en manos de la defensa del expresidente mantener la confidencialidad de estos documentos y respetar el derecho que todos ellos tienen a su intimidad. Nada sería más perjudicial para el proceso que estas comunicaciones pasen de la lectura al rumor y estos a los corrillos, para luego colarse en las redes sociales o en los medios de comunicación. Y si algo llega a la opinión pública, esperamos que haya sanciones ejemplares para los responsables.
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Hace 8 añosSe ha vuelto parte del dogma de fe de los políticos y administradores del Estado, transferirle la culpa de nuestros problemas a terceros. El caso de las inundaciones del lunes pasado es un ejemplo. La improvisación, la ausencia de planificación urbana y la extrema laxitud con la construcción en Panamá nos pasaron la factura y nos dieron un aviso de que estamos haciendo mal muchas cosas. En la dura situación turística que enfrenta el país, se culpa a las tendencias globales, y no a las carencias de adecuadas políticas públicas y de una institucionalidad articulada para desarrollar este sector de la economía. Temas como la inseguridad, la falta de medicinas o el retraso en obras públicas son siempre atribuibles a otros y a factores externos sobre los que “no tenemos” control. ¿Cuándo aprenderemos a ser responsables de nuestro destino?
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Hace 8 añosOriginalmente, el proyecto de ley 393 pretendía llenar un vacío regulatorio, que actualmente permite abusos e irregularidades en la gestión de los servicios de terapias y tratamientos estéticos invasivos. Sin embargo, detrás de las iniciativas más loables, los diputados de la Asamblea Nacional suelen encontrar formas de incluir camarones legislativos perniciosos y nocivos para la sociedad. Al proyecto 393 se le hicieron 50 modificaciones, que en la práctica derogarían normativas técnicas del Ministerio de Salud, que incluyen el régimen de formación de los médicos especialistas del país. Esta propuesta no solo cambia el sistema de hospitales docentes y debilita el estricto régimen académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, sino que pondría en riesgo toda la atención de salud del país, colocándola en la balanza mercenaria del mejor postor. La alta calidad de los profesionales médicos panameños ha sido el resultado de un sistema de formación fundamentado en la práctica supervisada de las residencias médicas. Sustituirlas por diplomados o por papelitos es un craso error que no podemos tolerar.
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Hace 8 añosLa planilla del Estado crece sin sentido. En junio de 2018, el total de servidores públicos alcanzó los 234 mil 205. Para el 30 de junio de 2014 eran 208 mil 682 funcionarios. Sus salarios ascendieron de mil 231 millones de dólares en 2014, a mil 915 millones de dólares en 2018. Esta explosión en recurso humano y gasto financiero no ha venido acompañada de la transparencia y la eficiencia necesarias. Así, la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana, capítulo panameño de Transparencia Internacional, efectuó un análisis en el cual se constata que las instituciones del Estado no publican toda la información sobre sus planillas, y aquellas que lo hacen tienen falencias importantes en los datos publicados. La organización sugiere actualizar las normas y homologar los criterios de divulgación de las planillas. Todo esto sería el primer paso para enfrentar el cuestionamiento fundamental: ¿para qué sirven tantos funcionarios?
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Hace 8 añosCuando se aprobaron incentivos para la generación eléctrica a través de fuentes renovables, quedaron establecidas reglas claras que motivaron emprendimientos que han resultado en la instalación de varias plantas fotovoltaicas en el país para uso comercial y también para uso residencial. Pretender ahora cambiar las reglas de la industria en detrimento de quienes han hecho inversiones en ese sector envía un inequívoco mensaje de inseguridad jurídica. Esta actitud también nos revela la errática política de Estado en esta materia. Los cambios que se pretenden introducir para eliminar los incentivos de un sistema que genera energía limpia no solo es un desatino, sino que crea una competencia desleal, por ejemplo, con la generación térmica, que no paga impuestos por la introducción de los combustibles fósiles, materia prima para la producción de energía eléctrica. Pero lo más cuestionable es que las autoridades prefieren otras fuentes de generación sobre las limpias, desaprovechando nuestras propias potencialidades, suficientes para cubrir buena parte de la demanda nacional. Las reglas que permiten el desarrollo de plantas fotovoltaicas no deben ser cambiadas en este momento. Hacerlo es despreciar nuestros propios recursos.
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Hace 8 añosEn tiempos recientes ha proliferado una actitud fenicia y transaccional con respecto al voto. Así, el máximo derecho y deber ciudadano ha sido intercambiado por jamones, sacos de cemento, electrodomésticos, dinero en efectivo y ofertas de becas o empleos en el sector público. Como nación hemos sido testigos de la transformación de los diputados y sus lealtades legislativas en objetos de intercambio. Así nacieron los tránsfugas y así también proliferaron las planillas de botellas y de ciudadanos extorsionados para que formaran parte de las redes de corrupción interminables que rodean a la Asamblea Nacional. El voto por una botella, la acción de ir a la urna a cambio de una camiseta, o instigado por un jingle pegajoso, son actos de irresponsabilidad y de egoísmo. La falta de medicinas, la condición de las calles, el alto costo de la vida, la educación mediocre, la inseguridad pública y la impunidad en los grandes casos de corrupción son nuestra culpa colectiva, ya que como ciudadanos hemos elegido a aquel que nos conviene, o quizás al que nos parece la menos mala de las opciones. Nos corresponde informarnos sobre las propuestas de los diversos candidatos, cuestionar sus planteamientos demagógicos y conocer a conciencia su hoja de vida; solamente así lograremos construir un Panamá mejor. Comencemos con nuestro voto.
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Hace 8 añosLa tecnología ha creado nuevas plataformas de comunicación, aprendizaje, entretenimiento e interacción para toda la humanidad. Los nuevos equipos y medios no son malos o peligrosos por sí mismos, sino que facilitan e intensifican las oportunidades para innovar en actividades positivas, y en conductas perjudiciales. Este es el riesgo inherente de toda nueva tecnología. Aunque el acoso, el hostigamiento, las trampas y los engaños abunden en el mundo digital, existen herramientas y organizaciones de ayuda que deben ser utilizadas para enfrentar el lado oscuro del alma humana. Es claro, como sugieren los especialistas, que hay que aplicar el sentido común, investigar y educarse sobre los riesgos y amenazas existentes, y cómo se pueden mitigar. Frente a los casos de abuso o acoso, es vital que las víctimas busquen apoyo y que no sean nuevamente marginadas, nadie es invulnerable frente a los ataques a la intimidad, la vida privada o la integridad y reputación digital de nuestras existencias. La gran lección, que empezamos a comprender, sobre las redes sociales, es que son el reflejo de las actitudes, valores, pasiones, principios y falencias de los seres humanos. Estas redes no crean monstruos ni fabrican villanos, ya que en realidad nos revelan tal y cual somos, para bien o para mal.
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Hace 8 añosCon los dos nuevos recursos interpuestos por la defensa de Ricardo Martinelli, pareciera una repetición de una tragicomedia, en que el teatro es la Corte Suprema de Justicia, y que los actores interpretan el mismo guion. El caso de los pinchazos sigue dilatado por excusas médicas y demandas de amparos de garantías que persiguen el mismo propósito: retrasar un juicio que el país necesita para saber la verdad sobre este escándalo. Ya es hora de que el pleno de la Corte Suprema de Justicia actúe con determinación contra el abuso del derecho de defensa, que abunda en casos como el de los pinchazos. La esencia del sistema penal acusatorio es la justicia rápida y transparente. Nunca se tuvo la expectativa de que la opinión pública sería testigo, de más de lo mismo, que ocurre en la justicia ordinaria, repitiéndose en nuestro máximo tribunal. La justicia implica el respeto a las garantías de los acusados, pero no la burla a los cánones de la razón y del espíritu de la ley.

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