Con los dos nuevos recursos interpuestos por la defensa de Ricardo Martinelli, pareciera una repetición de una tragicomedia, en que el teatro es la Corte Suprema de Justicia, y que los actores interpretan el mismo guion. El caso de los pinchazos sigue dilatado por excusas médicas y demandas de amparos de garantías que persiguen el mismo propósito: retrasar un juicio que el país necesita para saber la verdad sobre este escándalo. Ya es hora de que el pleno de la Corte Suprema de Justicia actúe con determinación contra el abuso del derecho de defensa, que abunda en casos como el de los pinchazos. La esencia del sistema penal acusatorio es la justicia rápida y transparente. Nunca se tuvo la expectativa de que la opinión pública sería testigo, de más de lo mismo, que ocurre en la justicia ordinaria, repitiéndose en nuestro máximo tribunal. La justicia implica el respeto a las garantías de los acusados, pero no la burla a los cánones de la razón y del espíritu de la ley.
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26 jul 2018 - 05:00 AM