Stefy CohenHace 9 añosUna de las cosas que más confunde de los mileniales a las generaciones anteriores es nuestra relación con el dinero. No hemos sido la primera generación ni seremos la última en la historia que emprenda o busque un trabajo que encontremos profundo y satisfactorio; pero las razones por las cuales hacemos las cosas que hacemos han sido completamente diferentes. Y el dinero no juega el mismo papel que jugaba antes. Los mileniales hemos escogido empezar negocios o escoger trabajos que tal vez no parezcan las mejores decisiones financieramente, pero terminan siendo buenas decisiones en retrospectiva, ya que ofrecían mucho más que una compensación económica.
Pensamiento crítico: herramienta de emprendimiento
Stefy CohenHace 9 añosAl preguntarse por qué necesitamos un “gatillo” para pensar de manera crítica, los investigadores encontraron que el pensamiento crítico está compuesto por tres elementos: inclinación (motivación), habilidad (conocimiento), y sensibilidad (reconocer la oportunidad).
Stefy CohenHace 9 añosEste descubrimiento, aunque puede suscitar sentimientos encontrados en los fanes, es una indudable lección de emprendimiento. No hay necesidad de crear todo nuevo si puedes reutilizar (adecuadamente) elementos existentes.
Usuario de ‘laptop’: ¿Te duele el cuello o la espalda
Stefy CohenHace 9 añosTal vez la diferencia más grande entre estudiar en 2017 y estudiar en 2007 (cuando empecé mi bachiller) ha sido la cantidad de mensajes que me llegan al celular, mientras me estoy tratando de concentrar. La tecnología y lo que es posible lograr con ella ha cambiado la manera en la que vivimos exponencialmente, y el debate entre beneficios versus limitantes es un tema frecuente de conversación. Sin embargo, la conversación casi siempre se enfoca en el impacto de la tecnología en nuestra mente y dejamos por fuera el impacto de la tecnología en nuestro cuerpo.
Stefy CohenHace 9 añosTres años después de haber lanzado esta columna, estoy entrando en una nueva fase de mi vida y mi trabajo. Aunque sé que no me faltará la inspiración para escribir, quiero asegurarme de seguir cumpliendo mi promesa: Lunes con el Pie Derecho es una columna de consejos para emprendedores.
Stefy CohenHace 9 añosEste es el tercer y último artículo de esta miniserie de emprendimiento político. La primera parte de esta miniserie fue una propuesta: escoger un subproblema de un gran problema político para resolverlo a través de un proyecto político.
Stefy CohenHace 9 añosNo sé si reír o llorar cada vez que leo una noticia acerca de cuántos millones se robaron de tal obra o cómo no hay “fundamentos legales para revelar la lista de implicados de Odebrecht” o cómo en Veraguas un violador de menores llegó a un acuerdo de servicio comunitario en vez de cárcel. Lo que me da esperanza es que últimamente he visto más y más emprendimientos políticos. He visto proyectos empezados por jóvenes (o no tan jóvenes; la edad no importa) para hacerle frente a la sinvergüenzura de más de unos cuantos con títulos honorables. Agradecida e inspirada por estos proyectos, aporto yo cómo pienso que puedo aportar; escribiendo hoy: ¿Cómo se empieza un proyecto político? Y la verdad es que un proyecto político se empieza como se empieza cualquier otro proyecto: buscando y escogiendo un problema.
Stefy CohenHace 9 añosEl viernes me mudé a Boston, Estados Unidos. Por el próximo año seré estudiante de la maestría de Tecnología, Innovación y Educación en la universidad de Harvard. Seguiré escribiendo semanalmente esta columna como una manera de compartir y reportar ideas o tendencias de las que esté aprendiendo en esta aventura académica. Digo aventura, pero siéntase en la libertad de releer esa oración y reemplazar “aventura” por “reto” u “oportunidad increíblemente soñada pero definitivamente atemorizante”.
Stefy CohenHace 9 añosEste tipo de análisis usualmente se utiliza de manera táctica para el ámbito operativo de una organización, pero el mismo concepto aplica para ser táctico con el futuro de nuestras carreras.
Stefy CohenHace 9 añosMis papás, en son de apoyo de mi misión teatral, me compraron la película en VHS. Veía la película todos los días y me aprendía con toda la ilusión todas las canciones. Pronto, esa ilusión se esfumó cuando me enteré de que ni siquiera habría audiciones para la obra de fin de año. Nos colocaron a todos los “kindergardianos” en orden de tamaño y así asignaron los roles. A los cinco años yo tenía una mediana estatura y así mismo me tocó un mediano papel. Me asignaron el pinche rol de una de las niñas de la familia Von Trapp, cuyo nombre ni sabía ni mucho menos ahora recuerdo.