Una nueva prueba para la democracia polarizada de Brasil
Un hombre camina frente a una tienda informal de banderas con la imagen del presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva y del candidato presidencial, Flávio Bolsonaro, en Brasilia (Brasil). EFE/Andre Borges

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Hace 9 horas Brasil es el país de América Latina que más ha avanzado en la regulación del uso de inteligencia artificial en los procesos electorales.
El desafío de la inteligencia artificial para la democracia

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Hace 2 mesesLa inteligencia artificial ya transforma las elecciones y el debate público. El desafío, sostiene el autor, es regular su uso para fortalecer la democracia y no ponerla al servicio de poderes antidemocráticos.
La prueba democrática salvadoreña

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Hace 18 añosEn sus tiempos radicales, Ken Livingstone, el ex alcalde de Londres, sarcásticamente dijo que si una votación cambiaba algo, la abolirían. Resulta ser que en América Latina las elecciones, en verdad, sacuden las cosas. La última prueba de ello: Mauricio Funes, el portador del estandarte del FMLN, ganó las elecciones presidenciales de El Salvador. Esto es destacable en un país que ha sido gobernado por una oligarquía reaccionaria. Si la estrecha victoria electoral de la izquierda salvadoreña es aceptada pacíficamente –como ha sucedido hasta ahora–, significa que América latina sí ha recorrido un largo camino. Que este cambio sea visto o no como un momento clave en la consolidación de la democracia en El Salvador, o como el inicio de una pendiente hacia la inestabilidad, dependerá de la capacidad de Funes para llamar a la moderación en todo el espectro político, al tiempo que se implementan las transformaciones sociales que el país necesita.
La prueba democrática salvadoreña

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Hace 18 añosEn sus tiempos radicales, Ken Livingstone, el ex alcalde de Londres, sarcásticamente dijo que si una votación cambiaba algo, la abolirían. Resulta ser que en América Latina las elecciones, en verdad, sacuden las cosas. La última prueba de ello: Mauricio Funes, el portador del estandarte del FMLN, ganó las elecciones presidenciales de El Salvador. Esto es destacable en un país que ha sido gobernado por una oligarquía reaccionaria. Si la estrecha victoria electoral de la izquierda salvadoreña es aceptada pacíficamente –como ha sucedido hasta ahora–, significa que América latina sí ha recorrido un largo camino. Que este cambio sea visto o no como un momento clave en la consolidación de la democracia en El Salvador, o como el inicio de una pendiente hacia la inestabilidad, dependerá de la capacidad de Funes para llamar a la moderación en todo el espectro político, al tiempo que se implementan las transformaciones sociales que el país necesita.
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Hace 18 añosEn sus tiempos radicales, Ken Livingstone, el ex alcalde de Londres, sarcásticamente dijo que si una votación cambiaba algo, la abolirían. Resulta ser que en América Latina las elecciones, en verdad, sacuden las cosas. La última prueba de ello: Mauricio Funes, el portador del estandarte del FMLN, ganó las elecciones presidenciales de El Salvador. Esto es destacable en un país que ha sido gobernado por una oligarquía reaccionaria. Si la estrecha victoria electoral de la izquierda salvadoreña es aceptada pacíficamente –como ha sucedido hasta ahora–, significa que América latina sí ha recorrido un largo camino. Que este cambio sea visto o no como un momento clave en la consolidación de la democracia en El Salvador, o como el inicio de una pendiente hacia la inestabilidad, dependerá de la capacidad de Funes para llamar a la moderación en todo el espectro político, al tiempo que se implementan las transformaciones sociales que el país necesita.
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Hace 18 añosEn sus tiempos radicales, Ken Livingstone, el ex alcalde de Londres, sarcásticamente dijo que si una votación cambiaba algo, la abolirían. Resulta ser que en América Latina las elecciones, en verdad, sacuden las cosas. La última prueba de ello: Mauricio Funes, el portador del estandarte del FMLN, ganó las elecciones presidenciales de El Salvador. Esto es destacable en un país que ha sido gobernado por una oligarquía reaccionaria. Si la estrecha victoria electoral de la izquierda salvadoreña es aceptada pacíficamente –como ha sucedido hasta ahora–, significa que América latina sí ha recorrido un largo camino. Que este cambio sea visto o no como un momento clave en la consolidación de la democracia en El Salvador, o como el inicio de una pendiente hacia la inestabilidad, dependerá de la capacidad de Funes para llamar a la moderación en todo el espectro político, al tiempo que se implementan las transformaciones sociales que el país necesita.

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