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Los vecinos de calle 7, en el casco antiguo, se sobresaltaron hoy, miércoles, a eso de las 8:00 a.m. con un ruido que los puso en alerta.
Una casa condenada, vecina de la Catedral Metropolitana de Panamá, sufría un desplome de parte de su mobiliario. Principalmente fragmentos de madera que pertenecían al techo de la vivienda se precipitaron al suelo.
Residentes encuestados afirmaron que estos edificios en ruinas son “trampas de muerte” para los viandantes y escolares que transitan el área.
Afortunadamente, en esta ocasión, no hubo que lamentar víctimas ni heridos. Sólo sufrieron daños un par de automóviles estacionados en las inmediaciones.
En el video que acompaña esta información podrá ver las imágenes del desplome y la explicación de lo sucedido en San Felipe.

El sábado ganaron los hueveros o ladrones de huevos de tortuga, en Cambutal, en Pedasí, provincia de Los Santos. Cinco horas de monitoreo en la playa bastaron para obtener este resultado tan poco esperanzador para la especie en peligro. Nido a nido, los hueveros habían vaciado los siete que habían descubierto en la playa.
Y a punto estaban de hacerse con el octavo, cuando apareció frente a ellos un grupo de defensores de la especie. En casos así, siempre ganan los “buenos”, cuenta Gerardo Álvarez, miembro de Tortuguías.
Tortuguías es una fundación que lucha por la supervivencia de las tortugas marinas y Gerardo Álvarez es también el coordinador de los Tortutrip o viajes a lugares de anidación.
A través de esta iniciativa tratan de implicar a más personas en la lucha por la conservación de la especie.Juan Carlos Jaén fue uno de los turistas que participaron el pasado sábado en el Tortutrip.
Y fue precisamente él quien rescató manualmente los huevos que la tortuga lora depositó en el nido."Ha sido una experiencia única. Pude interactuar en el proceso de anidación.
Casi fue como tratar de adoptarlas, una experiencia muy impactante", comentó. Una vez rescatados, los huevos son trasladados a viveros o áreas protegidas donde los ladrones no tienen acceso. Allí se depositan en nidos cavados manualmente en la arena. Habría que esperar 45 días para ver nacer las tortugas, 100 aproximadamente por camada.
VECINOS ENFRENTADOS
Cambutal está dividido desde hace años en La Villa en Pedasí, de aproximadamente 500 habitantes. Por un lado están los protectores de la especie y por el otro, los que se lucran ilícitamente con ellas. "Cuando yo era niña, iba a la playa y veía a todas horas las tortugas desovando.
De día y de noche, cuenta Jackeline Vásquez, miembro de Tortu Agro, una asociación en pro de la especie que lleva trabajando más de 10 años en el área. Ahora las tortugas prácticamente solo desovan de noche en Cambutal. Y según los datos que maneja Tortuguías, el 60% de los huevos son saqueados.
Las previsiones no son muy esperanzadoras. “En 50 años podrían desaparecer dos especies de tortugas que anidan en Panamá”, explica Álvarez. Y la responsabilidad del país es importante, ya que “seis de las ocho especies de tortugas existentes en el mundo anidan en las costas panameñas”.
EL COMPROMISO DE PANAMÁ
A pesar de que la normativa del país prohíbe robar huevos de tortugas para el consumo propio o el ajeno, así como su caza, las autoridades “brillan por su ausencia”, según lo constatado por los conservacionistas."La policía es un fracaso". Y es que Vásquez reconoce que muchos policías son hueveros camuflados.
“En una ocasión vino a acompañarnos en el monitoreo nocturno de playas un policía al que en casa le habían pedido que llevara huevos de regreso", contó.
Mientras Eludelia Villarreal, otra defensora de la tortuga marina en Cambutal, dice que los hueveros reciben aproximadamente un dólar por cada docena que colocan a compradores al por mayor en el mercado negro y, con lo obtenido, compran “aguardiente”.
En la ciudad no es raro descubrir cómo se venden huevos de tortuga a la vista de todos en cantinas. Todavía hay quien piensa que tienen propiedades afrodisíacas.
“Están sabrosos, sancochados, con picante y culantro”, decía el otro día un taxista. Desprotegidos, los defensores de la especie en Cambutal reciben frecuentes amenazas. Villarreal sabe que “es peligroso ir a solas a patrullar la playa”.
Pero a pesar de todo, su esfuerzo es incansable. Hasta diciembre saldrán a rescatar nidos."Yo lucho por la especie, porque quiero que mis futuros nietos conozcan también las tortugas", indicó.
Mientras que en otros países las tortugas son cuidadas y consideradas un potencial que atrae a mareas de turistas, en Panamá “no se valoran”, reconoce Álvarez, que además es licenciado en ciencias del mar y gestor medioambiental.
El índice de supervivencia de la especie es muy bajo. Solo 1 de cada mil nacidas llegará a reproducirse en la edad adulta. Aproximadamente, el 50% de las que nacen mueren los primeros días de vida, acechadas por peces, cangrejos y aves. Su principal amenaza es la humana.
El rastro que el animal deja al salir del agua antes de depositar sus huevos avisa al huevero. Sin ayuda, la tortuga en el país está condenada.

El show que dará el cantante canadiense Justin Bieber en ciudad de Panamá está previsto a que empiece hoy, a las 8:00 p.m., en el estadio Rommel Fernández.
Sin embargo, desde que el astro musical llegó a tierras canaleras, la madrugada de ayer, ha causado el furor entre las "believers" (fanáticas del artista).
Esta madrugada varias jóvenes se mantenían reunidas en las instalaciones del Hard Rock Café Hotel: ninguna quería perderse la oportunidad de ver de cerca al ídolo musical.
La atención se centró anoche en el casino ubicado en Multicentro. Las fanáticas tenían fuertes indicios de que el joven artista tenía reservado allí un salón VIP; pero nunca se dejó ver.
Estas jóvenes permanecieron en la parte exterior del casino, con la esperanza de conocer personalmente al artista, aunque fuese un instante. Es más, llegaron a decir que no se moverían de allí hasta que Bieber saliera y las saludara.
“Yo lo amo… lo necesito ver” y “Quiero que salga” eran algunas de las expresiones de estas fanáticas, visiblemente emocionadas.
Antes de abarrotar el casino, las “believers” corrieron hacia un vehículo negro, que habría sido usado por el canadiense para recorrer la ciudad.
El intérprete de éxitos como Baby se presenta en Panamá como parte de su gira Believe Tour.

Twitter ya lo ha conseguido. Cada día, logra aumentar su número de usuarios. La red social ha conseguido atraer ya a más de 200 millones de personas, jóvenes o no tanto. Las redes sociales ganan adeptos, y los libros los pierden.
Y mientras, “los adultos siempre andamos con esa eterna queja de que los chicos no leen. Pero, ¿nosotros leemos con frecuencia? ¿Qué hacemos para lograr esa misión de leer y de paso que no le dé urticaria a los chicos tener un libro en sus manos?”.
Con esta interrogante comenzaba ayer el periodista cultural del diario La Prensa, Daniel Domínguez, su ponencia “Abrir lectores al idioma”, como parte del VI Congreso Internacional de la Lengua que se celebra en ciudad de Panamá.
En la misma mesa, pudieron debatir expertos de diferentes nacionalidades: Adolfo Castañón, Álex Grijelmo, Alejandro Katz y Renée Ferrer de Arréllaga.
¿Cómo lograr que la sociedad se aficione a la lectura? Una actividad, que los jóvenes no es fácil ver repetida en sus semejantes. ¿Quién lee más allá del timeline de Twitter?
Álex Grijelmo, periodista y escritor español, compartía una sugerencia con todos los padres. “Cuéntenles cuentos a sus hijos. El primer factor para aficionar a un niño a la lectura es a través de la palabra oral”. “Es sorprendente que más de algún estudiante de cualquier nivel diga que no le gusta leer”, decía Domínguez.
Y es que los estímulos entre los que se tienen que debatir los jóvenes antes de elegir el libro son fuertes. Es un hecho, el Wii, Facebook, Play Station o Twitter ocupan el mayor tiempo de ocio entre los más jóvenes que un libro. Y es precisamente en los nuevos medios sociales en los que el idioma pierde sus matices, decía Grijelmo.
“Nuestra lengua es capaz de distinguir entre paraguas y sombrilla; entre peineta y bigudí, pero este idioma con este nuevo soporte electrónico: blogs, internet, utiliza un lenguaje donde quizás escasean los pinceles y abundan las brochas. Nos falta finura”, decía el experto en lingüística.
Grijelmo, en un experimento, midió a través del buscador de Twitter cuántos “quizás” habían incluido los usuarios de la red social el día 16 de octubre a las 17.20 pm en sus mensajes. Y halló 26 tuits que incluían en el mensaje de 140 caracteres el vocablo “quizás”. Cuando en España, se generan 20 mil tuits por minuto.
Con estos datos, Grijelmo demostraba así que ciertas palabras se están perdiendo entre los hablantes. Tal vez por la economía del mensaje de 140 caracteres, tal vez por el medio, o quizás por las prisas.
Para el experto en lingüística, esto constituye un peligro. “Ojalá esta red no cree lectores y escritores de tercera división, temo que algunos, sobre todo si no conviven también con el libro y los placeres del libro y con el rigor y la precisión de frases concretas, acaben conformando una mentalidad sin matices, sin grados, sin proporción, sin variedades”.
EL PAPEL DEL PERIODISTA
En esta maraña, en la que el lector puede sentirse perdido, el papel del periodista es clave. “Tenemos la responsabilidad de ofrecer a los lectores textos interesantes. Acostumbrar a los lectores que nuestros textos son uno de los tantos vehículos para aprender algo novedoso”, dijo Domínguez.
Y ese es precisamente el objetivo de Daniel Domínguez, quien lleva desarrollando su labor en el diario La Prensa desde hace 23 años. Editor de la sección cultural del medio, docente y escritor, hace apenas dos años también se ha convertido en bloguero.
“Cuando empecé (con el blog) recibí muchos consejos para lograr muchas visitas. Me dijeron que hiciera textos cortísimos, que me hiciera eco de los chismes de los famosos, que incentivara la polémica. Que explotara el morbo. Me fui por el costado y decidí tratar los temas que mis lectores necesitan saber”.
En la actualidad, su blog, Cine y Más, es el más leído en la página web de La Prensa y en el mismo, no solo escribe, también conversa con sus lectores sobre literatura, cine, arte...
Lo suyo es –según él– “una gesta contra los libros cerrados, las bibliotecas que no reciben visitas, contra la ignorancia, contra la apatía de la lectura. Leer es otra forma de ser felices y vaya que necesitamos razones para estar contentos”.

Hacer una foto durante la filmación de la película Manos de Piedra ayer, domingo, era misión imposible. Eugenio, un padre orgulloso, en un descuido, consiguió sacarle una instantánea a su hija con el celular.
Sentado en la fonda Pritti, muestra la fotografía de su hija Valeria en medio de las protestas que recrean las del 9 de julio de 1964 contra las tropas estadounidenses.
La escena en la que Valeria hace de extra sirve para poner en contexto un momento de la infancia del legendario boxeador Roberto Durán, sobre el que versa la producción Manos de Piedra.
El rodaje de la cinta comenzó ayer en el Casco Antiguo, justo enfrente de la estación policial de la Avenida B. Valeria, la joven de 17 años, es una de los casi 50 extras que ayer daban vida a los uniformados del Instituto Nacional de la época. “Traje a mi hija a las 3:00 a.m.”, explica su papá.
Pasadas casi 15 horas, su hija y el resto de actores repiten una y otra vez la misma escena. Una sonrisa de más o mirar a la cámara eran motivos suficientes para desechar la toma y repetir.
A primera hora los jóvenes recibieron el vestuario, se maquillaron y algunos hasta tuvieron que pasar por manos del peluquero, puesto que hasta el peinado debe ser el idóneo. En la escena, los chicos se manifiestan frente a la sede de la Policía local, convertida ayer en comisaría estadounidense.
Llantas quemadas, vehículos volcados, hasta un diablo rojo, aparece en el escenario. Los uniformados llevan pancartas en las que se lee “Yankis go home”, o “Un solo territorio, una sola bandera” y corren de un lado al otro de la calle.
UNA VALIOSA EXPERIENCIA
Para la mayoría del equipo, Manos de Piedra es su primera experiencia en el cine. "Una gran oportunidad para ir conociendo cada etapa e ir creciendo en el proceso de convertirse en un buen actor”, dice Héctor Boltrán Castro.
Boltrán tiene 23 años y quiere resaltar en el mundo de la actuación. Ya antes había participado en obras de teatro. Ayer aprendió algo. “Una película es la búsqueda de la perfección y grabas una escena 30 veces y dices por qué, pero el director busca un concepto de perfección”.
Boltrán toma aire en la fonda Pritti junto a Marcos Giovani y Tachara Valentín. Ella es una de las siete chicas que participa en el rodaje. “Está muy bien conseguido la escena”, comenta. Y ella sabe bien de lo que habla. Estudia en el Colegio Artes y Oficios y reconoce que no es la primera vez que huele las llantas de los carros quemadas.
En la fonda, Yanell Morán, dueña del establecimiento, reconoce que con el cierre de calles las ventas de comidan han bajado. Pero está emocionada porque su fonda próximamente se convertirá en escenario de Manos de Piedra.
“Traerán televisores antiguos en blanco y negro y veremos una de las peleas de Durán”, cuenta.
Durante los próximos meses el equipo de producción de la película se desplazará por diferentes puntos de la ciudad y del país y hará soñar a muchos con su minuto de gloria junto a algunos de los grandes del cine del momento: Robert de Niro, Ana de Armas o Usher.
En el video que acompaña puede ver la escena grabada ayer en la avenida B.

En el arte del beat box, Eklips es rey. Este parisino, cuando tenía ocho años, comenzó a imitar canciones y sonidos con su voz. Por ese entonces no sabía ni siquiera qué era el beat boxing y sin YouTube a la mano, la música que le gustaba le sirvió para ir creando su propio patrón de imitación.
El beat box es el arte de la percusión vocal. Se trata de producir ritmos y sonidos musicales utilizando la boca, labios, lengua y voz. Hoy día, el beat boxing forma parte de la cultura del hip hop, siendo uno de los cuatro elementos que lo conforman, junto con el rap, breakdance y el grafiti.
“Soy totalmente autodidacta”, dice. “Yo no sé nada de las notas, no toco ningún instrumento”. Pero ¿cuál es la clave del beat boxing? Eddy Blondeau, quien se esconde bajo el pseudónimo de Eklips, reconoce no tenerla.
“Cuando estoy haciendo un ritmo, ya pienso en el siguiente. Solo pienso en el tiempo”. Aunque quizás la respiración tenga algo que ver. “Respiro entre cada sonido y a veces respiro y así logro crear un sonido a la vez. El ritmo base se parece al de una batería, tratando de reproducir tres tipos de sonido y combinarlos con la respiración.
El beat boxing nació en las calles del Bronx, en los años 80. Sin radiocasetes, ni reproductores de música, como alternativa surgió el beat box, habilidad que permitía construir un patrón rítmico sobre el que poner letra o rapear, sin importar el dónde o el cuándo.
Eklips es campeón mundial en el arte del beat boxing; se hizo con el título en una competencia o battle, en la que durante apenas un par de minutos los oponentes demuestran sus habilidades.
Él, en la actualidad, prefiere mostrar su arte en espectáculos que lo lleven alrededor del mundo. Invitado por la Alianza Francesa de Panamá, Eklips estuvo unos días en el país y ha participado en el Festival Internacional Urbano. Allí, el francés ha impartido talleres para los amantes del hip hop.
En el video que acompaña, Eddy hace una pequeña demostración.

Pau Donés, el vocalista de Jarabe de Palo, reconoce que en los últimos años ha hecho escala varias veces en el aeropuerto de Tocumen, en ciudad de Panamá. Es más, han pasado ya casi nueve años desde su primera vez y desde entonces ha comprobado el avance que ha pegado la ciudad.
“Ha cambiado notablemente. Lo veo todo más alto y más apretado”. Será hoy, jueves 10 de octubre, cuando se presente por segunda vez ante el público panameño. El músico español reconoce que prefiere los escenarios más naturales del país.
“Personalmente me gusta más el mar, la playa, un poco la jungla”. En esta ocasión, ha tenido la oportunidad de visitar Portobelo y disfrutar de las playas de Isla Grande. “Es un auténtico paraíso”, comentó.
También le ha dado tiempo a degustar pescado frito con arroz. Y, aunque todavía no le han invitado a una chiva parrandera, confiesa que no le gusta el reggaeton. Su visita, más que turística, atiende a su público.
“Al público panameño le gusta escuchar música más que oírla, le gusta emocionarse al escuchar una canción con la que se siente identificado”.
Pau Donés lamenta, además, que hayan tenido que pasar nueve años desde su última actuación aquí. En el concierto de hoy, jueves (10:00 p.m.), en Latitude 47, Jarabe de Palo presentará todos sus grandes éxitos: La flaca, Depende, El lado oscuro, Bonito, Grita, Déjame vivir... “Queremos volver a seducir a Panamá”. Habrá que esperar hasta el 18 de febrero del próximo año para disfrutar de los temas nuevos que incluirán en su último trabajo Somos.
Debe ser difícil para Jarabe de Palo superar éxitos como el de La Flaca, Depende o Bonito...
- Para Jarabe de Palo lo difícil es hablar japonés. Y es que en julio, el grupo de rock español efectuó su primera gira por el país nipón. Fue una gira con cuatro paradas y un éxito que no esperaban, pero que los obligará a volver.
Pau Donés dice que, después de España, América es su segundo mejor destino. “La crisis en España a nosotros, más que perjudicarnos, nos ha dado la oportunidad de dedicar mucho más tiempo a América, que es después de España nuestro principal mercado y nos hemos dado cuenta que nos funcionan mucho más las cosas aquí que allí”.
Precisamente en Somos, contarán con la colaboración de dos artistas latinoamericanos. La mexicana Ximena Sariñana y la rapera venezolana Gabylonia. Por el lado español, La duende, “una gitana desconocida con mucho talento” y Leiva, exintegrante del dúo rockero Pereza.
CRISIS EN EL SECTOR
Jarabe de Palo reconoce, que en la actualidad, la situación para los músicos emergentes en España es difícil. “Pero siempre existen métodos alternativos.
El mercado de la música está evolucionando mucho. Hay muchas fórmulas nuevas para promocionar, difundir, incluso para comercializar la música”.
Desde hace seis años, Jarabe de Palo tiene su propio sello discográfico independiente. Con Somos se lanzan a la distribución íntegra vía internet.
“No vamos a vender discos en las tiendas”. Al fin y al cabo, se trata –dice Pau– de nuevas maneras “que lo que hacen al final es que poco a poco vayamos reconstruyendo un escenario para el negocio de la música que nos convenga a todos”.

Aproximadamente 500 de los 10 mil trabajadores que laboran en las obras de ampliación del canal de Panamá son extranjeros, y aunque para la mayoría Panamá no es el primer destino foráneo de su carrera, sienten que trabajar en la obra de construcción contemporánea más importante del momento es una "oportunidad maravillosa".
Ayer, al menos un centenar de representantes expatriados contemplaban en el puerto atlántico de la provincia de Colón. cómo desembarcaba la primera de las cuatro compuertas traídas desde el puerto italiano de Trieste.
Las cuatro llegaron a bordo del barco especializado en transporte de carga pesada, Sun Rise, el martes. El desembarco está previsto que culmine el próximo martes, 27 de agosto.
Bajo la superficie de la primera compuerta se colocaron cuatro patinetes tirados por cuatro cabezas tractoras, con las ayuda de sus 480 ruedas sincronizadas se pudo transportar las más de 3 mil quinientas toneladas de la estructuras de acero.
La dirección la llevaba una ingeniera belga a través de una palanca de mando. Al final, cada una de estas compuertas seguramente pasen por la supervisión de Daniel Ramírez, venezolano e ingeniero mecánico.
Él coordinará la colocación de estas estructuras. Aunque tardó un mes en decidirse entre salir de su país por primera vez o seguir en Venezuela, no se arrepiente. "Para mí es un reto grandísimo y un honor", dijo.
A diferencia de Daniel, el director general del proyecto de diseño y construcción de las nuevas esclusas del Grupo Unidos por el Canal, Bernardo González, cuenta en su currículum con varios destinos en sus 33 años de profesión.
El español, de 60 años, es ingeniero de caminos, canales, puertos; y se siente "ciudadano del mundo". Seguramente, de todas las obras en la que se ha visto involucrado, esta sea la de mayor envergadura.
"He hecho presas, puentes, autopistas, centrales térmicas.. He hecho de todo en esta vida".
-Y ¿esclusas?.
- "Esclusas es la primera vez que hago, esclusas no se hacen todos los días y menos esclusas como las del Canal de Panama. Es la primera vez que hago una esclusa".
¿Su reto? "Que esto avance lo que tiene que avanzar o más y a las pruebas me remito.
El reto es un reto de día a día y el reto final es que en abril de 2015 los buques estén pasando del Atlántico al Pacífico, y viceversa, en perfectas condiciones".
El belga Yves Rasschaert dice que lo más difícil de la obra, tal vez sea "tratar de motivar a la gente para seguir luchando para seguir adelante, porque no todas las operaciones son fáciles".
Para Yves Rasschaert el idioma es una de sus principales barreras. "Tuvimos que aprender español antes de venir". En el 80% de las ocasiones los trabajadores se comunican en español, el 20% restante, en inglés.
El gerente administrativo y financiero del lado Atlántico lleva 18 años fuera de su país. "Siempre es interesante estar involucrado de una obra que todo el mundo está viendo, está esperando, esta monitoreando, y que sea para el bien del mundo".
En su currículum, otra obra mediática, las islas Palmera de Dubai. Los belgas, los más "trabajólicos" Norcoreanos, chinos, americanos, españoles, belgas, holandeses, puertorriqueños... y así hasta más de medio centenar de nacionalidades.
Pero, ¿quiénes son los más trabajadores? El chileno, Juan Carlos González, jefe del taller mecánico dice que "los más trabajólicos son los belgas. Son los más organizados, los que tienen mayor afán de superación".
De los panameños, el chileno destaca el compañerismo. "No es normal ver en ninguna obra del mundo gente que se preocupe tanto por sus compañeros".
Para María Baza, española y geóloga, dice que a veces es difícil trabajar rodeada de tantos hombres. Nunca imaginó cuando estudiaba, que acabaría involucrada en una obra de estas dimensiones.
Ella, destaca la importante labor que están desarrollando las mujeres panameñas en la obra. "Hay equipos de trabajo que sólo lo conforman mujeres. Nos hemos dado cuenta que es un éxito para la obra. La mujer panameña es muy organizada y muy responsable".
María, Daniel, Bernardo, Yves son sólo una pequeña muestra del 5% de mano de obra extranjera que cada día se involucra en los trabajos de ampliación del canal de Panamá, una obra que como resume Yves Rasschaert, "todo el mundo está esperando y será para el bien del mundo".

Aproximadamente 500 de los 10 mil trabajadores que laboran en las obras de ampliación del canal de Panamá son extranjeros, y aunque para la mayoría Panamá no es el primer destino foráneo de su carrera, sienten que trabajar en la obra de construcción contemporánea más importante del momento es una "oportunidad maravillosa".
Ayer, al menos un centenar de representantes expatriados contemplaban en el puerto atlántico de la provincia de Colón. cómo desembarcaba la primera de las cuatro compuertas traídas desde el puerto italiano de Trieste.
Las cuatro llegaron a bordo del barco especializado en transporte de carga pesada, Sun Rise, el martes. El desembarco está previsto que culmine el próximo martes, 27 de agosto.
Bajo la superficie de la primera compuerta se colocaron cuatro patinetes tirados por cuatro cabezas tractoras, con las ayuda de sus 480 ruedas sincronizadas se pudo transportar las más de 3 mil quinientas toneladas de la estructuras de acero.
La dirección la llevaba una ingeniera belga a través de una palanca de mando. Al final, cada una de estas compuertas seguramente pasen por la supervisión de Daniel Ramírez, venezolano e ingeniero mecánico.
Él coordinará la colocación de estas estructuras. Aunque tardó un mes en decidirse entre salir de su país por primera vez o seguir en Venezuela, no se arrepiente. "Para mí es un reto grandísimo y un honor", dijo.
A diferencia de Daniel, el director general del proyecto de diseño y construcción de las nuevas esclusas del Grupo Unidos por el Canal, Bernardo González, cuenta en su currículum con varios destinos en sus 33 años de profesión.
El español, de 60 años, es ingeniero de caminos, canales, puertos; y se siente "ciudadano del mundo". Seguramente, de todas las obras en la que se ha visto involucrado, esta sea la de mayor envergadura.
"He hecho presas, puentes, autopistas, centrales térmicas.. He hecho de todo en esta vida".
-Y ¿esclusas?.
- "Esclusas es la primera vez que hago, esclusas no se hacen todos los días y menos esclusas como las del Canal de Panama. Es la primera vez que hago una esclusa".
¿Su reto? "Que esto avance lo que tiene que avanzar o más y a las pruebas me remito.
El reto es un reto de día a día y el reto final es que en abril de 2015 los buques estén pasando del Atlántico al Pacífico, y viceversa, en perfectas condiciones".
El belga Yves Rasschaert dice que lo más difícil de la obra, tal vez sea "tratar de motivar a la gente para seguir luchando para seguir adelante, porque no todas las operaciones son fáciles".
Para Yves Rasschaert el idioma es una de sus principales barreras. "Tuvimos que aprender español antes de venir". En el 80% de las ocasiones los trabajadores se comunican en español, el 20% restante, en inglés.
El gerente administrativo y financiero del lado Atlántico lleva 18 años fuera de su país. "Siempre es interesante estar involucrado de una obra que todo el mundo está viendo, está esperando, esta monitoreando, y que sea para el bien del mundo".
En su currículum, otra obra mediática, las islas Palmera de Dubai. Los belgas, los más "trabajólicos" Norcoreanos, chinos, americanos, españoles, belgas, holandeses, puertorriqueños... y así hasta más de medio centenar de nacionalidades.
Pero, ¿quiénes son los más trabajadores? El chileno, Juan Carlos González, jefe del taller mecánico dice que "los más trabajólicos son los belgas. Son los más organizados, los que tienen mayor afán de superación".
De los panameños, el chileno destaca el compañerismo. "No es normal ver en ninguna obra del mundo gente que se preocupe tanto por sus compañeros".
Para María Baza, española y geóloga, dice que a veces es difícil trabajar rodeada de tantos hombres. Nunca imaginó cuando estudiaba, que acabaría involucrada en una obra de estas dimensiones.
Ella, destaca la importante labor que están desarrollando las mujeres panameñas en la obra. "Hay equipos de trabajo que sólo lo conforman mujeres. Nos hemos dado cuenta que es un éxito para la obra. La mujer panameña es muy organizada y muy responsable".
María, Daniel, Bernardo, Yves son sólo una pequeña muestra del 5% de mano de obra extranjera que cada día se involucra en los trabajos de ampliación del canal de Panamá, una obra que como resume Yves Rasschaert, "todo el mundo está esperando y será para el bien del mundo".

Ignacio del Valle es un escritor español fruto, posiblemente, de la biblioteca pública que de niño tuvo al lado de casa. “Yo soy un gran evangelista de las bibliotecas públicas, la gran suerte que tuve es que mi casa estaba al lado de una y me pasaba las horas allí dentro”.
Su incursión en la literatura llegó de la mano de los cuentos. “Me pasé diez años escribiendo cuentos”, género con el que cosechó numerosos premios. Después se pasó a la novela.
Una de ellas, “El tiempo de los emperadores extraños”, fue llevada al cine y tuvo como protagonista a Juan Diego Botto. Y ahora se encuentra en Panamá, como autor invitado de la Feria del Libro de Panamá. Del Valle destaca la importancia del crecimiento de los ciudadanos a través de la educación. “
Si Panamá es capaz de invertir 5% del PIB en educación, el país se va a disparar, si no lo hace a largo plazo, van a tener muchos problemas sociales”. Su gran apuesta es la lectura.
“Panamá lo que tiene que hacer es abrir bibliotecas hasta debajo de las camas. Que el chaval se levante y pueda ir cerca de casa a sacar libros. Y eso, tiene que ser pagado por el Estado, y ahora Panamá tiene dinero para hacerlo”. Uno de los objetivos de Ignacio del Valle en Panamá era el de motivar la afición por la lectura entre los más jóvenes.
“Hay que seguir un proceso escalonado, primero animarlos a leer cómics, luego seguir con Sherlock Holmes o las historias de los Cinco y así hasta llegar a las grandes obras de la literatura”. “Intenté hacerles ver que es divertido.
La literatura compite con videojuegos, calle, amigos, internet, una serie de elementos que dan mucha guerra, pero la literatura es divertida, una vez que encuentras la historia adecuada para ti”.
Más allá del puro entretenimiento, la lectura, según del Valle, “ayuda a formar en el lector una visión personal del mundo, te da las herramientas pertinentes para tomar decisiones, aporta carácter, memoria y un montón de elementos necesarios para vivir, no para sobrevivir. Es esencial”.
MERCADO LATINOAMERICANO
No es la primera vez que Ignacio del Valle aterriza en Panamá. Su primera visita fue en 2006.
Desde entonces, ha visto cómo ha ido cambiando el paisaje dentro de la ciudad. Reconoce que el mercado latinoamericano es enorme y que Panamá “es un mercado literario en potencia” para los escritores hispanos. Durante la feria del libro va a promocionar dos de sus últimas obras.
Busca mi rostro y Caminando sobre las aguas, una recopilación de cuentos. “Aquí en Panamá firmo más libros que en España. Los lectores son muy entusiastas”. Sus libros, traducidos a seis idiomas, lo obligan a estar continuamente viajando para promocionarlos.
“Mi política siempre ha sido viajar todo lo posible y abrir nuevos mercados. De aquí voy a México y luego a Brasil y Estado Unidos, porque a lo que aspira un escritor es a ser leído, y para poder seguir viviendo de lo que escribimos, necesitamos nuevos mercados”.
Hoy, 21 de agosto, será durante la inauguración de la Feria del Libro de Panamá, cuando el escritor Ignacio del Valle ofrezca una conferencia acerca de su visión de la novela negra, bajo el título La maldad redentora.
Conozca en el video que acompaña esta nota cuál es el proceso sobre el que Ignacio del Valle se refiere cuando habla de incentivar la lectura entre los más jóvenes.