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Manuel Quintero es el promotor de la iniciativa que libera paredes ocupadas por mensajes políticos en la capital.
Ayer, Quintero, en representación de El Kolectivo, recuperó dos de estos muros en Curundú y en la Avenida Nacional.
Casi dos meses después de la celebración de las elecciones del 4 de mayo, centenares de fachadas de Panamá continúan mostrando los mensajes que los partidos políticos se encargaron de imprimirles.
Quintero recordó ayer que “la ley electoral dice que los políticos tienen un mes para eliminar toda la propaganda política, incluida en las paredes”. Sin embargo, “no parece haber ninguna iniciativa de los partidos para borrar la que se ve en los muros”.
Con brocha y escalera, El Kolectivo tapó los mensajes de los partidos con una base uniforme de pintura verde, sobre ella, escribió algunos de los derechos fundamentales de las personas.
“Los panameños se han olvidado de sus derechos humanos, sociales, políticos y civiles. Con esta iniciativa, también queremos educar a la población y hacer partícipe a toda la población de los derechos básicos fundamentales”.
Vea en el video la actividad que desarrolló El Kolectivo.

Pabliu Lucero tiene 26 años y toda una vida creativa a sus espaldas. Esta semana expone en el centro comercial Metromall.
"Es muy difícil exponer en un mall, ya que la gente no llega a la exposición por elección propia, sino que cuando va caminando, se choca de frente con mis obras".
Para Pabliu, observar a los clientes de un centro comercial por los pasillos del mall y verlos enfrentarse a su obra lo ha convertido en observador de primera fila de lo que podría considerarse casi un experimento sociológico.
El estilo de Lucero es surrealista fantástico y “trato de que el mensaje sea positivo en todas mis obras”. Sus creaciones son muy coloridas, lo que le permite “conectar fácilmente con los niños”.
Los adultos tratan de buscar el porqué y el significado de cada obra. El joven artista considera que se deberían implementar más actividades culturales dentro de los malls, “ya que son centros de aglomeración de gente y es donde coexisten distintas clases sociales, distintas clases de gustos y no es una galería en particular donde la gente ya sabe lo que va a ir a ver".
Pabliu Lucero nació en Córdoba, Argentina, pero a los 15 años comenzó a viajar por todo su país. Luego, decidió extender su viaje por toda Latinoamérica.
De entre todos los países, eligió a Panamá para asentarse. Hoy Pabliu Lucero compagina exposiciones en centros comerciales, pinturas en vivo y obras sociales artísticas con niños de pocos recursos.
Su estudio situado en el casco antiguo lo ha convertido también en un taller donde el público puede interactuar con su obra. “Invito a todos a que vengan a conocer mi estudio en el edificio Los del Patio”. Su idea es acercar el arte a todos.
"En el inconsciente el arte es para ciertas clases sociales y me parece que todo el mundo tiene derecho a disfrutar de la cultura y arte en cualquier momento".

El hueco de vía Veneto ocupa la mitad del ancho de la acera. Se encuentra entre el Mc Donald y el hotel el Panamá y entre las bolsas de basura y el hueco sólo queda un pequeño pasillo de apenas un metro por el que circular a pie.
Los viandantes no tienen más remedio que hacer fila para superarlo o simplemente, saltarlo. A horas pico, el tránsito en los alrededores del agujero se incrementa y con éste, las posibilidades de caer al mismo.
Evelyn es una joven panameña que hace más de un año que trabaja en un hotel de la zona. "Llevo un año viendo ese hueco", dice.
La alcantarilla, que se encuentra totalmente al descubierto, tiene una bolsa de basura a un metro de profundidad y hasta un palo sobresale del mismo. "Nosotros mismos nos encargamos de colocar objetos alrededor del mismo para que la gente pueda verlo", explica Gian Franco.
Gian Franco es un taxista que todos los días pasa cerca del hoyo urbano. Su recomendación es que las autoridades coloquen conos fluorescentes o luminaria para señalizar el agujero de noche. Otros, como Hugo Arauz, dicen que ese agujero ya cumplió sus dos años de existencia. "Paso todos los días por aquí de camino a la Universidad".
Personas con bastones, con maletas con ruedas, niños, ancianos... se mueven a diario por una de las calles más transitadas por peatones de la ciudad.
La mayoría, se conoce el hueco y podría evitarlo hasta con los ojos cerrados. Son los turistas los que suelen tropezar en el hoyo de más de un metro de profundidad. "He visto a extranjeros caer en el agujero.", dice Juan, un joven que desde su puesto de trabajo, en la acera de enfrente, ve el hoyo.
Algunos extranjeros encuestados no se extrañan. "En Argentina hay agujeros más grandes que ese". Otros, como Griselda, una colombiana que lleva 9 años en Panamá dice que no entiende cómo Panamá tolera algo así. "En Panamá hay plata, por qué no arreglan eso".
Todos coinciden en que cuando llueve la escena empeora: la basura es arrastrada por la lluvia y si colapsa la alcantarilla, las aguas negras salen a flote. Con lluvia, hay que caminar con pies de plomo por la zona, advierten, porque un simple tropiezo podría hacer caer a cualquiera al hueco de la vía Veneto.

Rubén Trujillo lleva 15 años vendiendo en la calle y hace ya un par de semanas que ha dejado en casa los pinos y los cargadores de celular portátiles para vender ilusión en la calle. Su punto de venta es fijo. Desde las 8:00 a.m. se sitúa en la Tumba Muerto, frente al Burguer King, y camina kilómetros de ida y vuelta al día entre los carros, aprovechando “el stop” del semáforo de la esquina.
Japón, Australia, Chile, Costa de Marfil... 32 banderas. Tiene la de todos los países que se enfrentarán en Brasil 2014. Algunas, revela que las confecciona él mismo, porque las distribuidoras no las venden.
Rubén dice que se conoce los colores de todos los países, aunque hay un banderín que no identifica. (¿Lo ayudas? Mira en el video que acompaña).
Vende estandartes hasta de Guatemala. “Aunque Guatemala no juega, es Centroamérica y se vende igual”, dice. También lleva los colores de Panamá y del Real Madrid. “Panamá tampoco juega en el Mundial, pero a la gente le gusta apoyar a otros equipos y a nuestra selección”.
En Panamá, la gente está con Brasil, España y Alemania. Son las banderas más vendidas en la calle. Le siguen Colombia y Costa Rica. Por cierto, las mujeres son más dadas a este tipo de compras que los hombres.
El vendedor, asegura que en una semanas también ofrecerá camisetas y todo tipo de complementos relacionado con el evento deportivo que comienza el próximo 12 de junio. Y es que según sus previsiones, el negocio va a crecer en los próximos días, fechas en las que también surgirán más vendedores espontáneos en la calle. Aunque en su punto de venta, dice, nadie se mete.
Con la venta, paga los gastos de su familia. Especifica que vende alrededor de 60 al día y dice que hasta para vender banderas hay que ser amable.
Banderas a un dólar. Feliz, le dice a sus compañeros de la calle que con esta entrevista las ventas se le van a disparar. Las ventas, tal vez, porque la ilusión que regala ya está por las nubes.

Carlos Vargas es agricultor urbano y tiene su propio huerto en pleno centro de la ciudad. A pesar de no contar con mucho espacio, Carlos trabaja en sus cultivos de papaya, orégano, espinacas, tomate criollo, pimentón, albahaca o melón.
Para las plantas más pequeñas utiliza vasos reutilizados de polifón. “El polifón es bueno porque es muy barato y además lo encontramos en todos lados.
Es un buen aislante y gracias a él, la planta no sufre estrés térmico por el sol”. Además, con su uso, Carlos también aprovecha material desechado, que de otra forma no podría ser reutilizado. Según él, tener un huerto en casa no es complicado, pero sí requiere atención y trabajo.
La recompensa: en 6 meses a lo sumo, nuestro esfuerzo se verá materializado con la recolección de los frutos. La preocupación de Carlos Vargas por la agricultura nació hace años.
Él es experto en manejo ambiental y actualmente está haciendo un doctorado sobre agricultura urbana. Le preocupa “la soberanía alimentaria de Panamá".
Y además, dice que de esta forma se ahorra dinero cuando va al supermercado. Las semillas, según él, es lo más fácil de conseguir. “Puedes sacarla de tus mismas ensaladas. Es cuestión de ser ingenioso y trabajar”.
El joven panameño además da cursos sobre agricultura urbana en Ciudad de Panamá. El próximo está programado para el 14 de junio y tratará sobre el cultivo de tomates en la ciudad. Además, en su página web www.plantafeliz.com da ideas y recomendaciones sobre agricultura urbana. En el video que acompaña Carlos Vargas dice qué cultivos son buenos para empezar a trabajarlos en casa.

Jonathan (30 años) comenzó a aficionarse a la cerveza artesanal cuando estudiaba en Estados Unidos. De regreso a Panamá, se dio cuenta de que aquí no podía encontrar tantas variedades del producto. Así es que comenzó a elaborar cerveza artesanalmente, para consumo propio y el de sus amigos.
Por aquel entonces tenía un trabajo de 8:00 a.m. a 5:00 p.m., “de saco y corbata”. Era el gerente de logística de una multinacional de carga y poco después fue el jefe de operaciones del programa mundial de alimentos de las Naciones Unidas en Centroamérica.
Tuvo la oportunidad de vivir de cerca el desastre de Japón; trabajó en Fukushima un mes después del tsunami y recuerda que aquella "fue una de las experiencias más fuertes” de su vida.
Después de aquello, decidió replantearse el curso de su vida. Tras muchas pruebas como cervecero aficionado, Jonathan decidió escribir a su fábrica de cerveza favorita, la escocesa Brewdog. Consiguió un puesto y trabajó en Brewdog durante año y medio. "Limpiaba ollas, tanques, cargaba sacos, hacía la mezcla...", cuenta.
De vuelta a Panamá, comenzó a darle vueltas a la idea de crear su propia marca. Y en conjunto con su amigo Richo Fernández pudo hacer realidad su sueño. Luego, se apuntó a la empresa Omar, un amigo italiano que hizo en Brewdog.
A inicios del 2014, comenzaron a llenar barriles en Casa Bruja, su fábrica ubicada en el parque industrial de Costa del Este. Ofrecen cuatro variedades diferentes: Fula, Sir Francis, Chivoperro y Talingo.
El joven emprendedor asegura que su producto tiene entre 200 y 300 ingredientes más que los que se encuentran dentro de una botella de cerveza producida industrialmente. La Talingo, por ejemplo, lleva cacao de Bocas del Toro. Además, la cerveza producida en Casa Bruja no incluye conservantes.
"Todos estos factores permiten que el precio también sea más elevado que otras", explica. Los ingredientes principales vienen de fuera. “Traemos la cebada malteada, de Alemania; los lúpulos, de Inglaterra, República Checa, Australia y Estados Unidos. El resto: levadura y un 95% de agua”.
Casa Bruja produce 6 mil litros de cerveza al mes. Llevan solo mes y medio embotellando. "El primer día sacamos más de cien cajas y duraron en la bodega solo cinco días". No ha hecho falta publicidad en su estrategia. Solo con el boca a boca, todo parece indicar que la marca ya se ha hecho un espacio en el mercado panameño.
Jonathan reconoce que aún no están pensando en exportar, puesto que todavía no tienen la capacidad de suplir las necesidades del propio mercado. "No damos abasto". Un mes tarda en salir una cerveza de su bodega, donde fabrican 6 mil litros mensualmente. Los 6 mil litros no son suficientes para suplir la demanda. Allí mismo la distribuyen a clientes y también tienen contratos con cervecerías y locales comerciales de la ciudad. La experiencia, el emprendedor la resume positivamente.
"Es enorgullecedor saber que un producto que tú hiciste lo está tomando alguien en algún lugar y está diciendo: esto sabe bien, sabe diferente, esto no es a lo que estoy acostumbrado".
Jonathan ha hecho su sueño realidad, ha conseguido inventar su propia fábrica de cerveza y dar trabajo a otros. El joven panameño se ha propuesto continuar mejorando la receta.

La pancarta de un ciudadano que recrea el personaje 'Trooper' de la saga La Guerra de las Galaxias se ha apoderado de algunas de las esquinas de la ciudad.
Quien está detrás de esta iniciativa prefiere mantenerse en el anonimato y coloca sus carteles vestido con un uniforme de trabajo azul y una máscara de Trooper a tamaño real.
Con su actuación busca hacer un llamado de atención ante la contaminación visual a la que se han visto sometidos los ciudadanos estos últimos meses en el país, debido a los carteles con propaganda política que están en la mayoría de las avenidas y calles.
“Me pueden ver estos últimos días en la ciudad, con mi cara, como la misma cara de todos, y apoyando un poco más a ensuciar la ciudad”. Esto también sirve para hacer un llamado a la reflexión.
En el video que acompaña esta nota vea la actuación de 'Trooper' en las calles.

Transitar en carro por la cinta costera III en carro se convirtió en el mejor pasatiempo del último fin de semana para miles de panameños.
Tanto, que el tranque provocado por los que se dirigían a contemplar la nueva obra de $782 millones comenzaba a la altura del hospital Santo Tomás.
El punto más caótico se registraba en el mercado del Marisco. Una vez superado ese tramo, los vehículos podían transitar sin estrés por los 3 carriles de ida y 3 de vuelta del viaducto marino de 2.8 kilómetros de longitud.
Algunos ciudadanos decidieron hacer la ruta a pie, aproximadamente una hora de ida y otra de vuelta, a través de la ciclo vía. Otros, prefirieron bajarse y disfrutar del espacio que ahora tienen cerca, o no tan cerca, de casa.
Vea en este video cómo fue.

Todo parece indicar que el repetitivo “no voy” de los taxistas ahora se ha vuelto en su contra con la aparición del nuevo sistema de transporte. La situación la resumía así un usuario esta semana: “Muchos taxistas le decían al pasajero que no iban y ahora quieren montar al pasajero casi obligatoriamente para poder ellos sobrevivir”.
Y es que, si hay un sector que se ha visto afectado con la llegada de la Línea Uno del Metro, es el del transporte selectivo. Lunes, martes, miércoles o viernes, los taxistas llaman a los pasajeros a pie de calle con sus bocinas. Antes, sólo utilizaban el pito los domingos.
Óscar Herrera, conductor de taxi, resume así la situación: “Sólo he sacado para la gasolina. Debo cuatro días de alquiler de vehículo. Nos estamos viendo muy afectados”. Mientras, Félix Pérez asegura que sólo obtiene 10 dólares limpios por jornada.
En tanto, Orlando Orestes es un conductor de taxi que a punto está de jubilarse. Esta semana tomó el metro para conocerlo por dentro y pudo constatar que “le está haciendo mella” a su propio sector. “La mayoría de los taxistas decían no voy por los tranques que había, y el tranque no va a disminuir”.
La imagen del usuario que toma el taxi exclusivamente para llegar a la estación de metro más próxima se generaliza. Y algunos usuarios indican, que los conductores han decidido establecer sus propias tarifas.
“Cuando antes pagaba 2 dólares para trasladarme de casa al trabajo, esta semana me han llegado a solicitar 4 cuatro”.
“Ahora sí quieren ir los taxistas”, comentaba otra usuaria molesta consultada. El resumen de Analida Chirú era que “no quieren ir, su tarifa es más alta que el metro y la demora es mayor”. Ella, ahora opta, “en la medida de lo posible por el metro”.
Con este panorama, los conductores de taxi esperan que el Gobierno fije el precio definitivo del viaje y así poder recuperar algunos usuarios que esta semana cambiaron el taxi, por el metro.
