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El abogado Alejandro Pérez señaló que el Tribunal Electoral (TE) pretende anular la postulación al Parlamento Centroamericano (Parlacen) de Luis Eduardo Camacho, secretario de Comunicación del Estado, por la “jodedera” que éste tiene contra el magistrado presidente Erasmo Pinilla.
Durante la audiencia para tratar la inhabilitación de la candidatura de Camacho, Pérez –que es abogado del funcionario– señaló que los documentos en el expediente no fueron “autenticados” y que no se precisa cuál es el cargo actual de su cliente. Según Pérez, aparece como director de información, director de Relaciones Públicas y secretario de Comunicación.
Camacho –que es además vocero de la campaña del candidato presidencial oficialista José Domingo Arias– estaría impedido de participar en la elección, porque –a criterio del Tribunal Electoral– al ser funcionario de mando y jurisdicción, tenía que haber renunciado al cargo seis meses antes de las elecciones.
Por su parte, el magistrado vicepresidente del Tribunal Electoral, Eduardo Valdés Escoffery, explicó que se está examinando el cargo real que ejerce Camacho, más allá del título que ostenta.


En el debate de ayer los participantes firmaron un empate. Se igualaron en reproches e indirectas, en embestidas y estocadas. Pero fue un esfuerzo estéril y ningún efecto tendrá en las encuestas.
Si en el pasado debate presidencial los esgrimistas alentaron la expectativa de todo un país, en la discusión de los aspirantes a la alcaldía capitalina los contendientes apenas si despertaron un bostezo nacional.
No era para menos. José Luis Fábrega, aspirante del Partido Revolucionario Democrático (PRD), y Fernando Cebamanos, del Frente Amplio por la Democracia (FAD), se apoyaron en “baterías” para leer preguntas o respuestas. Roxana Méndez, la alcaldesa-candidata inscrita en Cambio Democrático (CD), empleó una estrategia de guerra pero a la defensiva, porque los espectadores pensaron que iba a hablar de los comedores a un dólar y otros proyectos de la capital promocionados hasta en la crema de dientes por Ricardo Martinelli.
José Isabel Blandón, del Partido Panameñista, lució reflexivo, en ocasiones profundo, a veces con gestos de cantante de boleros. Bastó con ver su discurso final.
El debate de los candidatos a la Alcaldía se cumplió en la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, y el recuerdo en la audiencia, o sea en el público y en los televidentes, será el de una noche larga con escasas propuestas de gobierno. Blandón prometió un rol fundamental de la Alcaldía, y reclamó su condición de “máxima autoridad política de la ciudad”.
Méndez se promocionó diciendo que “me arremango y me pongo a trabajar”. Fábrega aseguró que “la calidad de vida de los panameños no puede estar supeditada al crecimiento económico”.
Cebamanos responsabilizó del deterioro de la ciudad a “todos los gobiernos de los últimos 25 años: PRD, Cambio Democrático y el panameñismo”. El debate trató de calentarse en las dos rondas de preguntas. Blandón empezó por preguntar a Cebamanos sobre la necesaria comunión entre propuestas y trayectoria de parte de un político.
Cebamanos comentó que él respeta el Pacto Ético y que al FAD se le discrimina en los medios de comunicación y las firmas encuestadoras. Blandón apuntó a Fábrega y lo inquirió sobre su paso por cuatro partidos políticos en 15 años, y casi lo hizo jurar que él seguiría en el PRD en caso de ganar el CD. Fábrega devolvió la pelota y respondió que “lo importante es el legado”, que “nos vamos a mantener en el PRD” y que “los principios y los valores son los que hacen a los individuos”. Méndez trató de auto-preguntarse cuando se dirigió a Blandón.
La candidata interrogó al panameñista por la descentralización y la manera de cumplir sus metas. La respuesta se enfocó a la promesa del Plan Maestro Ciudad de Panamá 2025, con aportes de expertos.
La alcaldesa-candidata lanzó una crítica y espetó a su interlocutor diciéndole que mientras hace su plan en la práctica no pasa nada. Blandón hizo su réplica: en la actual alcaldía hay mucha improvisación. Fábrega cuestionó a Méndez sobre el manejo de la basura. Incisiva y directa, Méndez contestó que “usted ni siquiera participó en la discusión en la Asamblea Nacional cuando era diputado en la creación de la Autoridad del Aseo”.
En la segunda ronda de preguntas se habló de la violación de los derechos humanos, subsidios de gas, educación, acusaciones sobre millones de dólares recibidos, denuncias sobre presupuestos malversados en publicidad, rendición de cuentas y otros asuntos clave para la capital y el país y que se fueron diluyendo sin que nadie se diera cuenta.
El único momento candente fue la insinuación de que Martinelli tuvo que ver en la postulación de un aspirante. Porque ayer, más que nunca, hizo falta el profesor Juan Jované. Para calentar el debate, para enardecer las tribunas.


