La apertura al público y a los turistas de la Playa Prieta, ahora nombrada por la Alcaldía de Panamá como “La Playita de Las Garzas” —debido a su cercanía con el Palacio Presidencial—, ubicada en el Casco Antiguo, ha puesto sobre la mesa, entre expertos en patrimonio, el debate sobre cómo debe ser el mantenimiento adecuado de un lugar rodeado por murallas de calicanto antiguas y de gran importancia ecológica.
“La Playita de Las Garzas”, que será habilitada para visitantes desde hoy 25 de enero, forma parte del programa de rescate de las siete playas del Casco Antiguo que coordina la Alcaldía de Panamá. Se trata de Playa Santo Domingo 1 y 2, Malecón 1 y 2, Punta Chiriquí, Playa Prieta y Playa Noria, que componen la denominada Ruta de las Playas, un circuito diseñado para mejorar el acceso de residentes y visitantes a las costas del Centro Histórico de la ciudad.

La propuesta de la Alcaldía es que el área funcione como un espacio público de esparcimiento, bajo reglas claras y previamente establecidas.
Fernando Díaz Jaramillo, director de la Coalición Comunitaria del Centro Histórico (CCC) y exdirector de la Oficina del Casco Antiguo (OCA), cuestionó los trabajos recientes realizados en un tramo de la muralla colonial del Casco Antiguo, ubicado junto a la histórica Playa Prieta. A su juicio, las labores de limpieza no habrían contado con la asesoría técnica adecuada y podrían haber causado daños a la estructura.
El experto señaló que identificó la remoción mecánica de macroflora por parte de cuadrillas de distintas instituciones. Explicó que este procedimiento resulta inadecuado para estructuras patrimoniales, ya que las raíces de la vegetación penetran el calicanto del muro y, al ser arrancadas de forma manual, pueden desprender material original de la muralla.
Para Díaz Jaramillo el mantenimiento de este tipo de estructuras debe ser constante, especializado y cuidadosamente planificado. “La vegetación debe tratarse primero para debilitar la raíz y reducir su volumen, y solo después retirarse, de modo que el daño al muro sea mínimo y se puedan reparar los orificios que quedan”, precisó.

El especialista en patrimonio histórico también advirtió que no debería usarse agua a presión, aunque pueda parecer una solución efectiva desde el punto de vista estético, representa un riesgo adicional. Explicó que la muralla no es una estructura monolítica, sino que está compuesta por distintas piezas y materiales, cuyas uniones son especialmente sensibles y pueden verse afectadas por acciones mecánicas agresivas.
A juicio del especialista, las instituciones involucradas —entre ellas la Alcaldía de Panamá, la Junta Comunal de San Felipe y unidades del Servicio de Protección Institucional— debieron asesorarse con la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura, o incluso contar con el acompañamiento técnico de la OCA, entidad que dispone de cuadrillas con años de experiencia en el tratamiento de este tipo de patologías.
El origen del nombre Playa Prieta
Esta playa era conocida en 1875 como Playa Peña Prieta de la ciudad de Panamá, nombre que se debía a la existencia de una gran peña negra en el lugar. Sin embargo, con la modernización de la ciudad, la peña fue destruida. El experto explicó que “muy cerca de ese sitio, en las primeras décadas de la República, hubo un muelle donde llegaban reses del interior para abastecer de carne a la ciudad capital”.
Renombrar Playa Prieta como “La Playita de Las Garzas” implica, según especialistas, cambiar su denominación histórica e ignorar el valor cultural del lugar, que durante el siglo XX tuvo múltiples usos vinculados al antiguo mercado público y a la actividad pesquera, cuando las lanchas llegaban hasta ese punto.
Por esta playa, cuenta la historia del Casco Antiguo, también ingresaron personas de diferentes nacionalidades, principalmente asiáticos.

Piden medidas adecuadas de protección
Con la apertura del área al público, existe el riesgo de que se incremente el deterioro si no se implementan medidas adecuadas de protección, vigilancia y un plan de manejo que garantice la conservación de Playa Prieta y de la muralla colonial. De lo contrario, podrían surgir problemas como acumulación de basura, grafitis o daños a los muros.
Para algunos residentes del Casco Antiguo, la reapertura de la playa, conocida históricamente como Playa Prieta, ha sido bien recibida; sin embargo, también ha generado preocupaciones relacionadas con la seguridad, la salud pública y la protección ambiental.
Octavio Del Moral, consultor de la Asociación de Vecinos y Amigos del Casco Antiguo (Avaca), señaló que la recuperación del espacio es una iniciativa positiva, al considerar que se trata de una playa “muy hermosa” y con un valor histórico significativo para la ciudad.
No obstante, Del Moral expresó varias aprensiones que, a su juicio, deben ser atendidas por las autoridades. Entre ellas, mencionó la necesidad de tomar medidas frente a la posible presencia de cocodrilos en la zona, así como mantener el nombre original de Playa Prieta para evitar confusiones derivadas de un cambio de denominación.
También advirtió sobre la importancia de una supervisión constante, especialmente ante la presencia de fauna silvestre, como las tortugas que anidan en el área. En ese sentido, subrayó que existen recomendaciones específicas para la protección de estas especies, las cuales deben cumplirse de manera estricta.
Indicó que esta protección debe darse por parte del Ministerio de Ambiente (Miabiente) para que en momento del desove de las tortugas (que es cuando excavan y depositan sus huevos en la arena), proceso que ocurre en la noche y en temporadas específicas las playas deben estar limpias y protegidas, incluso esas mismas tortugas regresan al mismo sitio donde nacieron para anidar.

Otra de las preocupaciones planteadas por el consultor de Avaca está relacionada con la calidad del agua. Del Moral recordó que informes recientes han señalado la existencia de numerosas fugas de aguas servidas en el río Matasnillo, por lo que consideró que deben mantenerse las prohibiciones de uso recreativo de la playa, pese a que algunas personas suelen bañarse en playas cercanas, como Santo Domingo.
En cuanto a la regulación del uso del espacio, Del Moral confirmó que en la playa se ha instalado un letrero con normas y prohibiciones, entre ellas la restricción del uso de motores y combustible, la prohibición de nadar, alimentar animales, ingresar botes a la arena, generar ruidos excesivos, consumir alcohol o acampar.
Los residentes esperan que estas normas se apliquen de manera efectiva y que se refuercen las medidas de control, a fin de garantizar que la reapertura de Playa Prieta se traduzca en un espacio seguro, ordenado y respetuoso del entorno histórico y natural del Casco Antiguo.
La Playita, un espacio para el disfrute responsable
Por su parte, Yarelys Gómez, subdirectora de Resiliencia y Cambio Climático de la Alcaldía de Panamá, explicó en un medio televisivo que “La Playita de Las Garzas”, que colinda con la avenida Eloy Alfaro y es próxima a la Cinta Costera, busca garantizar el acceso público, el rescate ambiental y el disfrute responsable de áreas que antes estaban restringidas o abandonadas.

Gómez señaló que no se trata solo de abrir los espacios, sino de limpiarlos, mantenerlos de forma constante y asegurar que las personas puedan disfrutar de la naturaleza y de la vista de la ciudad.
Detalló que el municipio trabaja actualmente en siete playas, algunas divididas en tramos, y que el mantenimiento será permanente debido a los residuos que arrastra la marea. Aclaró que está permitido sentarse en la arena, disfrutar del paisaje, tomar fotos y compartir en familia, siempre dentro del horario establecido, aproximadamente de 7:00 a.m. a 5:00 p.m., guiado por la luz natural.
La funcionaria recalcó que no está permitido bañarse, ya que la bahía aún no está completamente saneada, y que esta decisión responde a criterios técnicos de las instituciones rectoras del manejo del agua.
Finalmente, destacó que estas acciones forman parte de una estrategia integral para revitalizar el Casco Antiguo y fortalecer el turismo urbano.


