La crisis educativa que afronta Panamá requiere blindarla de la política

En el segundo bloque del Foro Educación 2026, un especialista, un representante de Unicef y un diputado coincidieron en que Panamá enfrenta una crisis educativa marcada por la desigualdad, la burocracia y la politización.

La crisis educativa que afronta Panamá requiere blindarla de la política
De izquierda a derecha: Julio Escobar, especialista en educación e investigación científica; Francisco Trejos, oficial de Educación de Unicef; y Jorge Bloise, presidente de la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional, durante el Foro Educación 2026 organizado por La Prensa y la Fundación Banco General. Alexander Arosemena

La crisis educativa panameña ya no admite diagnósticos superficiales ni soluciones temporales.

La necesidad de una reforma estructural, sostenida y blindada de los ciclos políticos fue uno de los principales consensos alcanzados durante el segundo bloque del Foro Educación 2026: Institucionalidad y Acuerdos para una Educación Sostenible, organizado por La Prensa y la Fundación Banco General. En el encuentro, especialistas, representantes de organismos internacionales y diputados coincidieron en que el país enfrenta uno de sus mayores desafíos nacionales.

Las intervenciones de Julio Escobar, Francisco Trejos y Jorge Bloise reflejaron una preocupación común: el sistema educativo panameño arrastra problemas históricos de desigualdad, burocracia, politización y falta de continuidad institucional que limitan las oportunidades de miles de niños y jóvenes.

Julio Escobar, CEO de Centauri Technologies y presidente de la Fundación para la Promoción de la Excelencia Educativa, abrió el debate con una frase que marcó el tono de la jornada: “Si yo puedo caminar y hablar, ustedes pueden cambiar la educación”.

Escobar sostuvo que Panamá ya cuenta con suficiente evidencia sobre el deterioro educativo, pero advirtió que el verdadero desafío consiste en construir soluciones permanentes.

“Una educación desigual amplifica la desigualdad social y también aumenta los riesgos para toda la sociedad, incluso para quienes sí tuvieron acceso a una buena educación”, afirmó.

El especialista centró gran parte de su exposición en la importancia de los docentes como eje principal del sistema educativo. Según explicó, las investigaciones científicas han demostrado que los estudiantes obtienen mejores resultados cuando cuentan con maestros bien preparados.

“Los mejores alumnos provienen de los mejores docentes y los mejores docentes provienen de las mejores universidades”, indicó.

Para Escobar, el país debe concentrarse en fortalecer la formación inicial docente y garantizar programas de perfeccionamiento profesional continuos y sostenibles.

Sin embargo, advirtió que cualquier intento de transformación educativa seguirá fracasando mientras la educación permanezca atrapada en la lógica política de cada administración.

Utilizando la metáfora del “suplicio de Sísifo”, el especialista comparó el sistema educativo panameño con un esfuerzo que vuelve constantemente al punto de partida.

La crisis educativa que afronta Panamá requiere blindarla de la política
Julio Escobar, CEO de Centauri Technologies y presidente de la Fundación para la Promoción de la Excelencia Educativa. Foto/Alexander Arosemena

“Los programas cambian cada cinco años. Es como empujar una roca cuesta arriba para que vuelva a caer una y otra vez”, explicó.

Escobar fue especialmente crítico con el uso político del Ministerio de Educación y aseguró que la institución se ha convertido históricamente en “un botín demasiado tentador”, debido a su tamaño y capacidad de nombramientos.

Por ello, defendió la necesidad de separar la gestión política de la gestión técnica mediante instituciones permanentes capaces de garantizar continuidad a las políticas educativas.

Entre las propuestas mencionó el fortalecimiento del Centro de Investigación Educativa, el Instituto para el Perfeccionamiento y Bienestar Docente y la creación de un Instituto Nacional de Evaluación.

Según explicó, estas entidades permitirían mantener conocimiento técnico especializado, evaluar resultados y evitar que las reformas desaparezcan con cada cambio de gobierno.

“La educación no es un problema de un gobierno. Es un problema de todos nosotros”, concluyó.

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Francisco Trejos, oficial de Educación del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). Foto/Alexander Arosemena

‘La educación no puede ser una camisa de fuerza’

Posteriormente, Francisco Trejos, oficial de Educación del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), presentó los resultados preliminares del proceso de consultas para la construcción de una nueva ley educativa.

Trejos destacó que las sesiones de escucha han contado con la participación de múltiples sectores de la sociedad, incluidos diputados, organismos internacionales, gremios docentes, empresarios, organizaciones no gubernamentales, padres de familia y consejos de directores escolares.

Uno de los hallazgos más relevantes, según explicó, es que existe más consenso del que normalmente se percibe en el debate educativo.

“Son más los temas que nos unen que los que nos separan”, señaló.

A partir de esas consultas se identificaron más de 20 áreas prioritarias; sin embargo, las más recurrentes fueron carrera docente, mérito y evaluación, calidad educativa, currículo, inclusión, gobernanza, burocracia, FECE (Fondo de Equidad y Calidad de la Educación) e infraestructura escolar.

Trejos hizo especial énfasis en la inclusión educativa de personas con discapacidad y señaló que, aunque existen avances en educación inicial, la exclusión aumenta considerablemente en secundaria y posteriormente en el acceso al empleo.

“Tenemos que dar una mirada mucho más priorizada a la inclusión”, expresó.

El representante de Unicef también planteó la necesidad de crear una “ley marco” para la educación, basada en principios generales que permitan flexibilidad y adaptación frente a los cambios tecnológicos y sociales.

Recordó que la actual Ley Orgánica de Educación fue creada hace más de 80 años, en una realidad completamente distinta, sin internet ni inteligencia artificial.

“No sabemos cómo será el mundo dentro de diez o quince años. Una ley demasiado rígida puede convertirse en una camisa de fuerza”, advirtió.

Trejos también cuestionó la excesiva burocracia del sistema educativo y señaló que procesos administrativos simples, como comprar una impresora o construir una escuela, pueden tardar años.

Asimismo, alertó sobre la pérdida de clases y el impacto que esto tiene en el aprendizaje de los estudiantes, especialmente después de la pandemia.

Otro de los temas centrales de su intervención fue la meritocracia. Trejos criticó que la educación continúe siendo utilizada como un espacio de favores políticos, en lugar de priorizar la capacidad y preparación profesional de los docentes.

“La capacitación docente debe ser continua y no limitarse únicamente al verano”, sostuvo.

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Jorge Bloise, diputado de la coalición Vamos y presidente de la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional. Foto/Alexander Arosemena

‘El lugar donde naces no debe definir tu futuro’

Por su parte, Jorge Bloise, presidente de la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional, afirmó que Panamá enfrenta una crisis educativa reflejada en cifras alarmantes.

El diputado recordó que, según las pruebas ERCE 2024, nueve de cada diez estudiantes de sexto grado no alcanzan el nivel mínimo en matemáticas.

También advirtió sobre la enorme brecha educativa entre las escuelas urbanas y las comarcas indígenas, equivalente a casi cuatro años de escolaridad.

Bloise explicó que la propuesta de reforma educativa impulsada desde la Asamblea Nacional recoge consensos acumulados durante más de tres décadas de diálogos nacionales sobre educación.

“No estamos empezando desde cero”, afirmó.

La iniciativa legislativa se estructura en cinco pilares: calidad educativa, equidad e interculturalidad, infraestructura digna, formación docente y gestión descentralizada basada en datos.

Entre las principales propuestas destacó la actualización curricular, la extensión de la educación obligatoria hasta la media, la creación de un Instituto Nacional de Evaluación autónomo y las reformas al FECE para agilizar el uso de recursos en los centros escolares.

Bloise insistió en que la evaluación constante y la meritocracia deben convertirse en pilares permanentes del sistema educativo.

Además, defendió la necesidad de construir un plan decenal de educación que garantice continuidad institucional y evite que cada administración reinicie las políticas públicas.

“El lugar donde naces no puede determinar el futuro que recibes”, expresó al referirse a las profundas desigualdades que existen entre los estudiantes panameños.

El diputado reconoció que impulsar una reforma educativa dentro de la Asamblea Nacional no ha sido fácil debido al clientelismo y a los intereses políticos, aunque aseguró que mantendrá la educación como prioridad.

Al cierre del foro, los participantes coincidieron en que la transformación educativa no depende únicamente del Ministerio de Educación ni de los gobiernos de turno, sino de un compromiso nacional capaz de colocar a los niños, niñas y adolescentes en el centro de todas las decisiones públicas.


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