Tras los hechos de violencia que han conmocionado al país en los últimos días, el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa Mendieta, hizo un llamado a la sociedad a reforzar los valores humanos y espirituales como forma de enfrentar el incremento de conductas agresivas.
La alerta social se ha intensificado tras un caso de intento de femicidio ocurrido el 24 de enero de 2026, en la provincia de Chiriquí, donde un joven de 25 años apuñaló a su madre y trató de incendiar la vivienda con ella en su interior. La mujer resultó con quemaduras en el 20% de su cuerpo y fue hospitalizada en estado grave, mientras que el agresor fue detenido por la Fiscalía por tentativa de femicidio.
Paralelamente, las estadísticas oficiales muestran que la violencia letal y doméstica sigue siendo un fenómeno que afecta a diversas zonas del país. En 2025, Panamá registró, más de 593 homicidios, con un leve incremento respecto al año anterior, además de varios casos de femicidio y violencia de género reportados por el Departamento de Estadísticas del Sistema Nacional Integrado de Estadísticas Criminales, con base en información suministrada por la División de Homicidios de la Dirección de Investigación Judicial.
Mientras que en lo que va del año, en las dos primera semanas se han registrado 19 casos de homicidios, reportados por la Policía Nacional.
Ante este escenario, el monseñor Ulloa sostuvo que la violencia no es solo un problema de hechos aislados, sino que refleja “vacíos en el corazón de las personas” y una carencia de respeto hacia el otro. “Tenemos que trabajar más en valores, en el respeto al otro, para que quien piensa o siente distinto no sea visto como un enemigo”, enfatizó.
Ulloa también advirtió sobre el impacto de la polarización en redes sociales, donde las diferencias de opinión pueden convertirse en agresiones verbales e incluso físicas.
El arzobispo instó a líderes de todos los sectores —religioso, político y económico— a promover espacios de diálogo y cohesión social para contrarrestar la cultura de violencia. “Como creyentes, ese vacío lo llena Dios, pero también tenemos que trabajar en la educación en valores”, agregó.
Además, Ulloa abordó la necesidad de una reforma educativa estructural, que incluya no solo mejoras curriculares y pedagógicas, sino también una participación activa de estudiantes, padres de familia y docentes en la formación integral de los jóvenes, como una herramienta clave para prevenir comportamientos violentos en la sociedad.
Precisamente, tanto el Ministerio de Educación (Meduca) como la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional adelantan un proceso de diálogo con diversos grupos de la sociedad civil, empresarios, gremios y padres de familia, entre otros, para analizar las reformas a la Ley Orgánica de Educación.


