El presidente José Raúl Mulino aprovechó su intervención ante la 56 Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para denunciar el aumento de las retenciones de buques con bandera panameña en puertos chinos y exigir que estas prácticas cesen de inmediato.
Ante los presidentes de Guatemala, Bernardo Arévalo, y de Honduras, Nasry Asfura; el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin; y representantes de decenas de países, el mandatario advirtió que no existe justificación técnica para el incremento registrado en los últimos meses y advirtió que el derecho marítimo internacional y la libertad de comercio no pueden utilizarse como herramientas de presión política.
“He sido toda mi vida abogado marítimo y por más de 30 años he caminado el mundo (...) las inspecciones se dan (...) pero de treinta y tantas, o 40 detenciones usuales, en nuestras marinas como en otros pabellones, a 140, no hay correlación alguna ni causa justificada”, afirmó.
Según Mulino, las retenciones han provocado la salida de más de 200 embarcaciones del registro panameño.
La conversación técnica
El presidente reiteró que la República Popular China ha comenzado a dar pasos para abrir una conversación técnica con Panamá a través de su Ministerio de Transporte, con el objetivo de buscar una solución al problema.
“Me congratulo de que la República Popular China ha comenzado a dar pasos para iniciar una conversación técnica a nivel del Ministerio de Transporte de China, con el ánimo de solventar esta situación que a Panamá le ha causado más de 200 desregistros de buques de bandera panameña”, indicó.

Pese a ello, Mulino aprovechó el foro hemisférico para elevar un reclamo público.
“Hago un llamado de cordura porque es en esta Asamblea el lugar para decirlo con claridad. El derecho marítimo internacional, el libre tránsito por los mares, la libertad de comercio no pueden convertirse en instrumentos de presión política por nadie. Exigimos que todas esas detenciones cesen de inmediato”, manifestó.
Las declaraciones se producen en momentos en que Panamá y China mantienen conversaciones sobre el tema, luego de que el Gobierno panameño denunciara un incremento inusual de inspecciones y retenciones a embarcaciones registradas bajo su pabellón.
Todo comenzó luego de que la Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional la concesión de los puertos de Balboa y Cristóbal, administrados por Panama Ports Company (PPC), filial panameña de la hongkonesa CK Hutchison.
También habló de Nicaragua, Cuba y Bolivia
Durante su discurso, Mulino también se refirió a la situación política de varios países de la región.
Sobre Nicaragua, cuestionó al gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo y aseguró que el deterioro de los derechos humanos en ese país es incompatible con los principios democráticos que promueve la OEA.
“El deterioro del respeto a los derechos humanos en ese país es grave. La persecución de opositores, el cierre sistemático del espacio cívico, la expulsión de organizaciones humanitarias, el encarcelamiento de líderes religiosos y el exilio forzado de miles de ciudadanos son hechos incompatibles con los principios que esta organización defiende”, sostuvo.
Respecto a Cuba, expresó la esperanza de que el pueblo cubano encuentre el camino hacia una democracia plena.
Asimismo, manifestó su solidaridad con Bolivia, gobernada por el presidente Rodrigo Paz, país que enfrenta una crisis política y social marcada por semanas de protestas y bloqueos de carreteras.
“Panamá condena cualquier intento de desestabilizar a un gobierno surgido de la voluntad popular”, afirmó.
Mulino reveló además que respaldó una propuesta del secretario general de la OEA, Albert Ramdin, para conformar una comisión integrada por cancilleres y ministros de Defensa o de Seguridad Pública que viaje a Bolivia para expresar apoyo al gobierno boliviano.
Según dijo, también autorizó a Ramdin a organizar en Panamá, antes de octubre o durante ese mes, una reunión regional dedicada a analizar la situación boliviana.
“Los problemas de Rodrigo Paz no son distintos a los de cualquier país amenazado por la izquierda radical y el narcotráfico que lo financia”, concluyó.
