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‘Las discusiones en la Comisión de Gobierno a veces tienen nombre y apellido’: Pérez Barboni

José Antonio Pérez Barboni es diputado electo por el Movimiento Otro Camino (Moca) y es miembro de la bancada Seguimos. Estudió relaciones internacionales y administración pública. También tiene una licencia como piloto privado y como locutor. Fue vocero y asesor de la campaña presidencial de Ricardo Lombana en 2019. Actualmente, es parte de las comisiones de Infraestructura Pública (la cual preside) y de Gobierno.

‘Las discusiones en la Comisión de Gobierno a veces tienen nombre y apellido’: Pérez Barboni
José Pérez Barboni. LP/Anel Asprilla

¿Cómo ha sido maniobrar con la bancada Seguimos en una dinámica donde los partidos tradicionales están todos trabajando juntos?

Ha sido muy fácil trabajar justamente por la cantidad de diputados que somos. Cuatro personas en una mesa pueden llegar a un acuerdo de forma mucho más rápida que las otras bancadas más numerosas. Y somos cuatro personalidades completamente diferentes. Tienes al doctor Cedeño, que es muy analítico de la ley y, sin importar el costo político, él se quiere apegar a la ley y a la norma. Luego tienes a Grace, que es muy maternal, como mamá pollito, que busca las mejores salidas que beneficien a todas las partes involucradas. Tienes a Betserai, que tiene un manejo de la información y de los medios, y sabe utilizar ese discurso político para llegar a más personas. Y yo trato de ser una figura fresca que busca conocimientos técnicos; me gusta apegarme mucho a la literalidad y al pragmatismo. Tenemos una bancada que se ve muy unida, sin ningún tipo de escándalo que nos involucre a los cuatro.

Presides la Comisión de Infraestructura y Asuntos del Canal. ¿Qué te ha abierto los ojos?

Es una comisión que no se sienta en aire acondicionado y entre cuatro paredes. Tiene que salir a la calle a ver qué está pasando con la carretera, hablar con los contratistas, preguntarle por qué esto cuesta más de lo que suelen costar los proyectos. ¿Por qué no se ha terminado? ¿Por qué las adendas?

¿Y cuál es la respuesta a esas preguntas?

En muchas ocasiones ganan las empresas que ponen el precio más barato. Pero el problema es que después meten adendas y termina costando más que la segunda o tercera opción que no ganó la licitación. Nos vamos por lo barato, pero después resulta que esa empresa añade adendas y hace que el proyecto cueste más de lo que todos los panameños originalmente tenían que pagar.

¿Y cómo ves la Comisión de Gobierno?

Es una comisión algo curiosa, porque tienes a un presidente algo polémico, que es Luis Eduardo Camacho.

Es la segunda entrevista que tengo donde me mencionan a Camacho. Va a tocar traerlo. Necesito su versión.

El diputado Camacho tiene un estilo muy único. La Comisión de Gobierno a veces tiene un toque político muy importante que hace que los matices de las discusiones se vuelvan más políticos que técnicos. Se vuelven discusiones que a veces tienen nombres y apellidos y no van necesariamente en pro de la gobernanza o en materia de justicia o de seguridad pública.

Muchas iniciativas anticorrupción también están ahí.

Y no pasan. Ese es el problema. La declaración patrimonial, que sea pública, obligatoria y verdaderamente vinculante para utilizarla como evidencia en enriquecimiento injustificado; la reducción de la partida discrecional del presidente; el gasto en SPI y en escoltas. Todo eso ha pasado por esta comisión y, lastimosamente, no avanza.

Tengo entendido que estás proponiendo un proyecto sobre cómo se juzga a los menores que cometen delitos.

Lo que estamos buscando técnicamente es modificar la Ley 40 de 1999, que aborda la responsabilidad penal adolescente. Actualmente, en Panamá, desde los 15 años de edad en adelante, un menor puede ser sujeto de responsabilidad penal. Pero hemos visto cómo el crimen organizado empieza a utilizar a jóvenes todavía más pequeños —12 años, 13 años— que ya son sicarios, que ya roban, que ya asaltan, que ya violan. Y por eso lo que he buscado en mi proyecto es hacer que desde los 12 años en adelante haya responsabilidad penal por delitos graves: asesinato, violación, pandillerismo y lesiones graves.

Las pandillas los buscan a propósito para salvarse de que los penalicen.

Eso es correcto. Subir las penas necesariamente no arregla el problema; es populismo punitivo únicamente subir penas. Lo principal es la detención preventiva para que este menor no vuelva al entorno de donde fue utilizado para delinquir, y reformar los centros de custodia y cumplimiento. ¿Nos devuelven a un joven realmente reformado o a un delincuente en potencia? Hubo un consenso en el primer debate donde aceptamos subir de 12 a 14 años. La controversia ya nos llevó a buscar un consenso técnico.

¿Hay paralelos en otros países?

Naturalmente. El Salvador inclusive aprobó la cadena perpetua desde los 12 años —obviamente nosotros no queremos llegar a esos extremos—. Argentina lo acaba de aprobar también. Y los países nórdicos, que esto es lo más impresionante: Suecia, Noruega y Dinamarca están yendo también hacia la carga penal adolescente desde los 12 años. Países con los índices de seguridad más altos a nivel mundial. La gente dice que esto no demuestra que vaya a funcionar, pero yo les respondo: ¿dónde está la evidencia de que no aplicarlo sí funciona?

Una vez que estos adolescentes cometen un delito quedan bajo la tutela del Estado y ahí es donde está el peligro. En los sistemas nórdicos son una cosa; en Panamá son otra. Ya hemos visto lo que ha ocurrido con los albergues del Senniaf.

Estoy de acuerdo. Los derechos humanos hasta de los criminales son importantes, pero no van por delante del derecho de la víctima. El victimario no puede ir por delante de la víctima.

Vamos a un tema más simple, que es política internacional.

Claramente mucho más simple.

Uno de los puntos de controversia de tu carrera joven fue el viaje a Taiwán. Fuiste el que presidió el segundo viaje. ¿Por qué fuiste y qué te trajiste?

Nosotros somos diputados de oposición y un diputado de oposición no tiene por qué complacer al Ejecutivo. Hay una oportunidad en ese país que quiere a Panamá como un aliado comercial: semiconductores, puertos con empresas como Evergreen y Yang Ming, y oportunidades educativas para estudiantes becados. Taiwán fue muy claro: la solicitud no es que rompan relaciones diplomáticas con China; es que nos permitan coexistir, que haya una oficina comercial en Panamá. Son respetuosos con el documento de la ONU de una sola China: diplomáticamente Panamá seguirá reconociendo a China. Pero, ¿cómo me pides que ponga en el mismo nivel a un país que está reteniendo ilegalmente barcos panameños —metiéndose con la tercera bandera más importante del país en la industria naviera, después de las Islas Marshall y de Liberia— versus un país que realmente quiere ser un aliado? Y los diputados que están más cerca de China tendrán que justificar cuáles son los beneficios que puede aportar China en un contexto como el de la retención ilegal de buques panameños.

Estados Unidos también está un poco agresivo hacia nosotros. Te lo comento en el contexto de que te subiste en un portaaviones estadounidense. Esos movimientos militares a veces son una muestra de fuerza.

Por supuesto. Yo me considero un amigo de Estados Unidos; soy producto de la educación estadounidense. Pero con puntos innegociables: el Canal es de Panamá y debe seguir siendo de Panamá, administrado por Panamá. Yo creo que Estados Unidos debe buscar un acercamiento más comercial. Traigan a su secretario de Comercio, a su secretario de Turismo, a su secretario de Educación; que el panameño no solamente vea al secretario de Defensa. La soberanía del país y del Canal no es negociable para este diputado. Ir a ese portaaviones, como piloto, fue una gran experiencia.

Te iba a preguntar por ahí. Tú eres piloto.

Y eso es importante. Ahí me quité el sombrero de diputado. Estoy muy agradecido por la invitación. Creo que el que me hayan invitado demuestra en sí mismo que soy un amigo de Estados Unidos. Pero eso no significa que tengamos que ser entregados a sus intereses. Con Estados Unidos, lo que me ha caracterizado es tener esa relación franca y clara. Pero cuando tengo que ponerme en la balanza entre China y Estados Unidos, ¿cuál es el país que representa más libertad de expresión? ¿Cuál representa los valores democráticos y los principios institucionales que queremos alcanzar como panameños? Creo que son Estados Unidos los que han tratado, por lo menos a nivel histórico, de demostrar que son ese tipo de aliado.

Eso es subjetivo. Hay bastante material histórico donde el asunto es más complejo y gris.

Si nos vamos a Chile, a Guatemala, sabemos que hay mucha historia que desglosar. Pero por lo menos a nivel del contexto actual, si tenemos como diputados un criterio formado, sabemos cuál es el tipo de naciones con las que queremos forjar esas relaciones internacionales futuras.


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