Pasadas las 9:00 de la mañana, cuando el murmullo ya se había instalado en el Panama Convention Center de Amador, el silencio se impuso de golpe. Cerca de 6,000 personas dejaron pasar la espera y escucharon al primer orador del Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe CAF 2026. No era el horario previsto, ni tampoco un discurso cualquiera.
Se suponía que los actos protocolares y los discursos inaugurales se inciaran antes de las 8:45 a.m., pero se impuso la hora lationamericana.
Como anfitrión del encuentro, el presidente ejecutivo de CAF--banco de desarrollo de América Latina y el Caribe, Sergio Díaz-Granados, tomó la palabra y abrió el debate con un mensaje contundente: América Latina y el Caribe deben consolidarse como un bloque en un mundo en turbulencia, capaces de administrar los recursos que hoy el mundo codicia y de ejercer un papel decisivo en el tablero global.
Si se analizan sus palabras, se pueden extraer dos conclusiones: América Latina y el Caribe tienen lo que el mundo necesita y, al mismo tiempo, enfrentan el riesgo de quedar fragmentadas en un escenario global cada vez más dominado por disputas de poder e intereses estratégicos.
Díaz-Granados afirmó: “Para la seguridad alimentaria global, nuestros campos ofrecen la despensa más grande del planeta. Para la inteligencia artificial y la transición energética global se requieren los metales y minerales que tiene América Latina y el Caribe”.
Hablaba a siete jefes de Estado, un presidente electo, ministros de Economía, dueños de empresas, políticos y representantes de organismos internacionales, quienes se reunieron en la ciudad de Panamá para debatir el futuro de la región.
“Nuestra fuerza como región está en la unidad y la coordinación. Por esa razón, fortalecer la integración, más que una aspiración, es un imperativo estratégico. Integración para crecer. Integración para irrigar la prosperidad y materializar todo nuestro potencial colectivo”, recalcó.
Para darle mayor peso a sus palabras, Díaz-Granados se apoyó en cifras relevantes.
Recordó que la región concentra más de 650 millones de habitantes, el 15% de la superficie terrestre y una biodiversidad incomparable, activos que la convierten en un actor clave para la seguridad alimentaria global, la transición energética y el desarrollo de la inteligencia artificial.
Además, aseguró a los más de 100,000 espectadores conectados de manera remota que no deben preocuparse por la ola de cambios que enfrenta el mundo.
Cree que lejos de generar temor, los cambios impulsados por la tecnología, la renovación institucional y las nuevas tendencias deben convertirse en palancas para acelerar el avance regional. Y enfatizó que, en el tablero geopolítico global, América Latina y el Caribe no ocupan un rol secundario, sino una posición de primer orden.
Díaz-Granados destacó el interés sin precedentes que ha generado el encuentro, con más de 5,000 inscritos provenientes de más de 70 países, y lo definió como la cita más importante de la región para movilizar esfuerzos y fortalecer alianzas, en un momento en que la eficacia de las cumbres regionales y del multilateralismo está siendo puesta a prueba.
El jerarca de CAF trazó el rumbo de lo que estaba por venir, revelando el enfoque de un foro económico profundamente entrelazado con los matices políticos que marcan la agenda regional.


