La boda entre el embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Cabrera, y la panameña Andrea Altamirano Duque reunió a figuras del ámbito político, empresarial y social, en una noche amenizada por los llamados “patrones de la cumbia”, Samy y Sandra Sandoval, así como por la banda Los Rabanes, que interpretó varios de sus éxitos.
El evento también contó con la energía de la murga Calle Abajo de Las Tablas, aportando un toque tradicional y festivo que reflejó la cercanía del diplomático con la cultura panameña.
La celebración fue realizada en la casa del diplomático en el sector de La Cresta, en la ciudad capital, el sábado 21 de marzo.

En su cuenta de Instagram, Sandra Sandoval compartió fotos con la pareja, en un ambiente de mucha alegría.
Los invitados empezaron a llegar a la residencia del embajador en horas de la tarde entre los que estaban, autoridades locales, empresarios, amigos y familiares. Entre ellos el ministro de Seguridad Pública, Frank Ábrego.
En redes sociales el alcalde de la ciudad de Panamá, Mayer Mizrachi, compartió en Instagram una imagen de la presentación de los hermanos Sandoval. También estuvo una de las hijas del presidente José Raúl Mulino.

Durante la fiesta la banda local Los Rabanes interpretaron algunos de sus éxitos del pasado, entre ellos Señorita a Mi Me Gusta Su Style.
También estuvieron presentes los miembros de la murga oficial de Calle Abajo de Las Tablas El Perla Negra.
Cabrera arribó al país el 28 de abril del año pasado. “Estoy contento de llegar a Panamá para desempeñar mis funciones... La relación entre Estados Unidos y Panamá es de suma importancia, está basada en valores e intereses compartidos y abarca un amplio abanico de temas. Nuestra relación es vital para garantizar la estabilidad y prosperidad en todo el continente”, expresó en ese momento Cabrera.
Diez días después se presentó formalmente ante los medios como el nuevo embajador de Estados Unidos de América (EUA) en Panamá, con un discurso alineado a la narrativa de la administración de Donald Trump y centrado en tres ejes: seguridad, contención migratoria e influencia china en la región.
En menos de un año, Cabrera, de 35 años de edad, se enamoró y contrajo matrimonio con la panameña.

