Deporte y política, mezcla que enciende pasiones, revela intereses y desnuda lealtades. Eso quedó en evidencia el pasado miércoles en la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional, cuando Miguel Ordóñez, director del Instituto Panameño de Deportes (Pandeportes), sustentó un traslado de partida de $18.5 millones para financiar varios proyectos.
Sin embargo, la sesión derivó en un pulso de poder en toda regla. Hubo reclamos encendidos, señalamientos cruzados, felicitaciones y silencios. Lo político desplazó a lo técnico.
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En el centro de la tormenta estaba el poder que ejercen las federaciones deportivas sobre la gestión del deporte en Panamá: sus directivos, sus influencias, sus intereses, sus millonarias finanzas y la escasa rendición de cuentas que las rodea. Un sistema que ha sobrevivido durante décadas bajo la protección de diputados, y que ese miércoles quedó expuesto.

Benicio Robinson se pone los guantes
El primero en sacar los guantes fue Benicio Robinson, diputado de Bocas del Toro y presidente del Partido Revolucionario Democrático (PRD). Su hoja de vida en el deporte es larga: fue presidente de la Federación Panameña de Béisbol (Fedebeis), y hoy su hijo Jaime Robinson ocupa ese mismo cargo. Tenía, pues, una disputa anunciada con Ordóñez, que ha sido un duro crítico de la manera como se conduce esa organización.
“Me resbala lo que dice, pero usted dijo que mi hijo tenía buena actitud y que su problema era su apellido”, lanzó Robinson directamente a Ordóñez.
Antes de entrar en debate, Robinson advirtió que dejaría a un lado la sangre de su apellido para asumir su rol de diputado de Bocas del Toro. Pero que el día que quisiera, podía hablar del tema.
Enseguida leyó una larga lista de obras en comunidades del país a las que Pandeportes les aplazaría fondos para cubrir los compromisos sustentados en los traslados de partida.
Llamó a Ordoñez “gran irresponsable” por no ejecutar el presupuesto. “Eso no hace eficiente la labor de Pandeportes”, remató.
El director de Pandeportes intentó mantener el terreno técnico. Explicó que se trataba de proyectos a los que se les activarían las partidas al momento del proceso de licitación, un procedimiento administrativo que no depende de su voluntad sino del aval del consejo de Pandeportes.
Ronald De Gracia abrió la herida
Pero fue Ronald De Gracia, diputado de Realizando Metas, quien abrió una de las heridas más profunda de la sesión. Dijo que lleva años escuchando malos comentarios sobre las federaciones, en particular sobre la de béisbol, y puso sobre la mesa un caso concreto: un pelotero que resultó lesionado tras recibir un batazo en la cabeza durante una trifulca en un partido entre Los Santos y Veraguas, y que hoy está desprotegido porque Fedebeis no le ha proporcionado un seguro.

Ordóñez reconoció que el asunto es “complicado” para él, y entonces desplegó los números. Recordó que pese a que los estadios son propiedad de Pandeportes, la institución no le cobra “un dólar” a la federación por la taquilla.
Los millones de Fedebeis
“La información que tenemos es que cobran alrededor de $4 por boleto. Más de 250 mil personas entraron al campeonato. Eso generó más de $1 millón. Un campeonato les cuesta alrededor de $1 millón. Pandeportes les da $300 mil en apoyo directo. A eso se suman los $200 mil que aporta la Caja de Ahorros como patrocinador principal. Son $500 mil del Estado más $1 millón en taquilla: $1.5 millones de dólares”, detalló.
De Gracia no tardó en añadir la pieza que faltaba: “¿Y dónde me deja los patrocinios de las cervecerías? Ahí es donde está el negocio. Tanto la Fedebeis como las ferias están cortadas por la misma tijera, porque ahí hay un negocio gigante”.
El cuadro que emergió fue el de un sistema con poder y poca fiscalización. Ordoñez lo dijo sin rodeos: la Ley 50 de Pandeportes le otorga “demasiado poder a las federaciones sin fiscalización”.
“Para que la gente entienda: los responsables de gestionar el deporte en Panamá son las federaciones, no Pandeportes. Pandeportes es el rector, el ente que debería marcar la pauta. Pero las federaciones se han convertido en focos de poder. Estoy recibiendo en mi oficina atletas que lloran porque se sienten excluidos de un sistema que les está fallando”, afirmó.
Según la ejecución presupuestaria de la institución, hay una partida de $14.5 millones destinada a organizaciones sin fines de lucro que aparece comprometida en su totalidad. A eso se suman $19 millones en subsidios deportivos hacia entidades externas.
Osman Gómez le dice ‘mentiroso’
La lista de diputados que tomaron la palabra seguía creciendo. La sesión se tornó extensa y densa. Varios de los que hablaron ni siquiera pertenecían a la comisión, pero aprovecharon la presencia de Ordóñez para plantear sus propias exigencias: los proyectos de sus circuitos, los presupuestos pendientes, los avances y los retrocesos.
Entre ellos, Osman Gómez, diputado de Chiriquí, quien incluso lo reprendió. Su objetivo era el estadio San Vicente, en Barú, una obra que arrastra años de abandono y que Ordóñez describió como un asunto en “resolución administrativa”.

Gómez no lo aceptó. Lo llamó mentiroso, cuestionó a su equipo de trabajo y fue directo: “Vine aquí a verle la cara”. Luego fue más lejos y amenazó con incluirlo como cómplice en una denuncia que planea presentar por el abandono de la obra.
Los números del estadio cuentan una historia de negligencia acumulada. La orden de proceder se firmó el 12 de abril de 2016, con fecha de terminación pactada para el 31 de mayo de 2018, durante el gobierno de Juan Carlos Varela.
Hoy, casi una década después, la obra registra alrededor de 40% de avance. Gómez desmintió el 48% que maneja Pandeportes y advirtió que las gradas ya se están cayendo. El contrato original, según Ordoñez, era de $2 millones, pero explicó que el terreno nunca fue debidamente legalizado, por lo que hay una disputa abierta con el contratista y una denuncia penal en curso.
“No tengo que votar, pero si tuviera que votar, le niego el voto”, remató Gómez.
‘Usted me cuerió’
En tono similar le había hablado Carlos Saldaña, de libre postulación. “Diríjase con respeto. Yo llegué aquí por los votos del pueblo; usted está aquí nombrado por el presidente de la República y ratificado por esta Asamblea. No viene aquí a pasarnos por encima ni a burlarse de nosotros.”
Saldaña tenía una cuenta pendiente. Acusó a Ordóñez de haberlo regañado por apoyar el proyecto de ley para crear el patronato del estadio Roberto Mariano Bula, en Colón.
“Usted me agarró y me cuerió por presentar ese proyecto”, le reclamó. Y cerró sin darle espacio a la respuesta: “Usted está ahí para trabajar. No tengo más nada que decir. No me conteste”.
Las palmadas
Pero el jefe de Pandeportes también recibió palmadas en la espalda. Francisco Brea, del Partido Panameñista, y Carlos Tito Afú, de Cambio Democrático, lo defendieron con esmero.
Brea le dijo que le ha dado justicia a la gente de su circuito 9-3 (Calobre, Cañazas, San Francisco y Santa Fe). También lo felicitó por su equipo de trabajo. Y tildó a Jaime Penedo, el exfutbolista ahora convertido en director técnico de Pandeportes “como el mejor portero del mundo”.

Afú fustigó a Robinson por todo lo que dijo a Ordoñez. “Le voy a decir la verdad. Se han ahogado en un vaso de agua”.
Y le lanzó pullas a la gestión de Pandeportes en el gobierno del PRD (2019-2024).
“Brands se cogió todos los millones. A ese si le dieron todos los billetes del mundo. En la provincia de Los Santos no metió un real”, sustentó para referirse a Héctor Brands, el exdirector de Pandeportes que está tras la reja mientras se le investiga por la supuesta comisión de blanqueo de capitales.
Después de los reclamos, las amenazas y los reproches, la sesión terminó con un final feliz: la partida fue aprobada. Once votos a favor, una abstención, ninguno en contra.
Hasta Saldaña que le reclamó por haberlo regañado, le dio el voto.

