Aparecieron inicialmente como una forma rápida y divertida de conocer personas, o, sencillamente, servir de enlace entre parientes y (o) amistades ubicados en diferentes áreas geográficas del mundo. Son las redes sociales en internet.
Pero lo que surgió a manera de entretenimiento, sumando cada vez más usuarios en todo el globo, se ha convertido ahora en una herramienta poderosa para los cibernautas en África y Medio Oriente, y en un verdadero dolor de cabeza para algunos de los gobiernos de estas regiones.
Esto quedó evidenciado tras las populares revueltas en el mundo árabe, que adquirieron un matiz más intenso cuando jóvenes de diversos países, echando mano de la tecnología, se manifestaron a través de sitios como Facebook, Twitter y Youtube. Términos como “revolución Twitter” o “revolución Facebook” se pusieron de moda con la llegada de la “primavera árabe”. Tanto así que The New York Times llegó a señalar que: “Mientras unos disparan balas, los manifestantes disparan tweets”.
La ola revolucionaria que empezó a finales de 2010 en Túnez nació con llamados a manifestarse por internet.
La iniciativa la emularon Egipto, Libia, Yemen, Bahrein, Omán, Siria, Irak y Marruecos. China y Vietnam quisieron hacer lo propio, pero la represión le ganó al intento. En Irán, donde se utilizaron blogs en vez de redes sociales, pasó lo mismo.
