China ha estado invirtiendo cuantiosas sumas de dinero en investigación y desarrollo para alcanzar sus objetivos ambientales mediante la innovación en tecnologías renovables y la descarbonización en los sectores ferroviario, aéreo y marítimo, reemplazando las fuentes de generación de energía producida por combustibles fósiles por fuentes de energías renovables.
Las innovaciones no se detienen y se están introduciendo ferrocarriles de alta velocidad que operan sin depender de combustibles fósiles. La energía que utilizarían provendría de paneles solares e hidrógeno, abandonando el suministro de la red nacional, lo que muestra avances hacia la sostenibilidad.
Desde hace más de una década, trenes eléctricos recorren los 2,200 kilómetros del corredor ferroviario entre Pekín y Cantón, utilizando electrificación convencional proporcionada por la red nacional. En los últimos años, China ha dado pasos importantes para sustituir los combustibles fósiles por fuentes de energía limpia, y actualmente un 42% de la electricidad que alimenta la red nacional proviene de fuentes limpias. Esta transición se ha logrado incrementando la capacidad de generación eólica y solar, además de un crecimiento notable en la generación hidroeléctrica desde el año 2000.
Entre los proyectos destacados está la conversión de la operación ferroviaria entre Pekín y Cantón para que funcione completamente con electricidad generada por paneles solares instalados a lo largo de la ruta, y así reducir las emisiones de carbono. Los trenes de alta velocidad cubren el trayecto en nueve horas, a 350 kilómetros por hora, transportando diariamente a 280,000 pasajeros. Los servicios a bordo incluyen vagones de primera clase, asientos reclinables, Wi-Fi y comida.
El proyecto considera que, cuando la generación solar sea mayor al consumo de los trenes durante el día, el excedente se almacenará en baterías de alta capacidad situadas en subestaciones a lo largo de la ruta, permitiendo el suministro de energía durante la noche. El excedente adicional será exportado a las redes locales. El objetivo es replicar este modelo en las principales rutas ferroviarias de alta velocidad, creando una red de 20,000 kilómetros alimentada por energía solar.
La incorporación de trenes impulsados por hidrógeno permite una operación silenciosa, eficiente y con bajas emisiones contaminantes. Según la Universidad Española, existen diferentes tipos de hidrógeno: el verde, producido por fuentes renovables como solar, eólica o hidroeléctrica, sin emisiones contaminantes; el gris, generado por combustibles fósiles; y el azul, producido a partir de gas natural con captura de carbono.
Hace tres años se puso en funcionamiento el primer tren propulsado por hidrógeno, y actualmente se realizan pruebas y rutas piloto en varias regiones del país para lograr un transporte ferroviario sostenible. Estos trenes alcanzan velocidades de hasta 200 km/h, tienen una autonomía de 1,200 kilómetros, se recargan en 15 minutos y pueden transportar hasta 1,000 pasajeros. El propósito de estos proyectos es reducir la dependencia de combustibles fósiles en el sector ferroviario, promoviendo alternativas ecológicas y eficientes.
China también explora el uso de hidrógeno para propulsar motores de aviones. Ha desarrollado un motor turbohélice de hidrógeno y lo ha instalado en un avión de carga no tripulado que pesa cerca de 8 toneladas. Este avión realizó su vuelo inaugural el mes pasado, que duró 16 minutos, alcanzando una velocidad de 220 km/h a una altitud de 300 metros. Este avance representa la presentación mundial de un motor aeronáutico de hidrógeno en condiciones reales de vuelo. El objetivo es trasladar esta tecnología a aviones de carga tripulados y, posteriormente, a vuelos comerciales de pasajeros. Para lograrlo, se requerirán inversiones importantes en producción y abastecimiento criogénico de hidrógeno.
En su estrategia para reducir la huella de carbono y mejorar el medio ambiente marino, China ha incursionado en el uso de barcos impulsados por hidrógeno verde para el transporte de carga y pasajeros. Estos barcos emplean celdas de combustible que transforman el hidrógeno en electricidad, permitiendo que los motores funcionen sin emitir contaminantes. Como parte de este plan, se lanzó el primer buque portacontenedores fluvial impulsado por hidrógeno verde, con capacidad de carga de 1,450 toneladas, autonomía de 380 kilómetros y posibilidad de transportar 64 contenedores entre los puertos de Jiaxing y Zhejiang. Este plan piloto está en operación desde 2025, marcando la primera línea verde de transporte de contenedores por hidrógeno en China.
Adicionalmente, tiene en operación el mayor barco de contenedores propulsado enteramente por electricidad, con capacidad de recorrer rutas comerciales transportando hasta 720 contenedores, compitiendo en travesías usualmente dominadas por barcos impulsados por combustibles fósiles. El mismo está dotado de un sistema de navegación inteligente para evitar colisiones, además de un sistema tecnológico eléctrico que le permite obtener eficiencia energética.
Como resultado de todas esas inversiones, acompañadas de un decidido respaldo gubernamental, China se posiciona como un actor relevante en la innovación en tecnologías renovables, energías limpias y la descarbonización en los sectores ferroviario, aéreo y marítimo.
El contenido de este artículo fue inspirado en información de dominio público divulgada en los medios de comunicación y con la asistencia de la inteligencia artificial.
El autor es ciudadano.

