DESEO. Después de pasar varios días viendo cómo se defendía del levantamiento de fuero, el fiscal electoral quedó tan cansado que tuvo que pedir vacaciones. Salió el jueves a darse un airecito de tanto trabajo que tiene. Ojalá que no vuelva.
MOSQUITA VIVA. La que sigue despotricando y demostrando lo que se le ha pegado del esposo es Marta Linares. Ayer se salió con que “hay que tener el alma muy negra” para aplaudir los “atropellos” contra la democracia que estamos viendo. ¿Perdón? Hay que tener el alma muy negra para haber acabado con muertos y ciegos tras un enfrentamiento, para haberse llevado todo lo que se llevaron, para intimidar a críticos violando sus derechos fundamentales, para haber usado la plata de todos como si fueran centavos y propios, y para haber repartido comida deshidratada dañada. Pero, sobre todo, doña Marta, hay que tener el alma muy negra para ver todas las barbaridades que usted vio y seguir sonriendo cual doncella en lalalandia.
EL FRUSTRADO. José Luis Fábrega, que todavía no supera haber perdido la Alcaldía y haberse quedado sin Chana ni Juana (la Asamblea), anda despotricando contra José Isabel Blandón. Anda quejándose de la basura, de la falta de mercados comunitarios, de las acercas, de la seguridad, etc., etc., etc. ¿Quiere saber qué tan bien o qué tan mal lo está haciendo Blandón? Pregúntele a quienes, aparte de los que le sigue repartiendo usted plata, lo extrañan o piensan que usted pudiera estar haciéndolo mejor.
KAMIKAZE. El que anda llorando por las esquinas, por el Knockout que dio a este diario el domingo pasado, es el diputado Javier Patacón Ortega. Aunque se sostiene en sus respuestas y sigue justificándolas al decir que es sincero y honesto, aduce que la intención de las preguntas era “destruirlo”, algo que no dijo en ningún momento durante la entrevista. Se equivoca, “honorable” diputado: las preguntas no son las que destruyen. Para destruirlo, sus acciones bastan y sobran.
IRONÍA. Ya Rafael Guardia no se sentirá solito: ya se va a sentir con su gente y en su mismo ambiente. Ayer llegaron a acompañarlo los señores Alejandro Garuz y Gustavo Pérez. Qué tristeza que sea La Gran Joya la que quedará siendo la obra más recordada del gobierno de Ricardo Martinelli.
BUENO, PUES. Dice Martinelli, que ayer llamó a conferencia de prensa para hacer lo único que sabe hacer en estos días –victimizarse–, que repartirá en todos los países del mundo un documento con las barbaridades de este gobierno. ¿Aprovechará el viajecito para huir?
