JO, JO, JO. Llega finalmente la Navidad, fecha que opacaron los diputados este año con la controversia del famoso bono en el que los contribuyentes “invertimos” un millón y medio de dólares. A la gran mayoría de los “honorables” se le resbalaron las críticas. Esperamos recibir en los próximos días el informe de quiénes repartieron los bonos y a quiénes se los dieron. ¿Eso forma parte de la transparencia con la que tanto se llenan la boca, no? ¿O son ideas mías?
CURIOSIDAD. Al que le salpicó el espíritu navideño fue al grinch del gobierno pasado Jimmy Papadimitriu. Ayer andaba deseándole a todo el mundo salud, paz, amor y demás hierbas aromáticas. ¿Habrá incluido dentro de sus buenos deseos a Alberto Vallarino, a Martinelli, a Lucinda Molinar y a Chichi de Obarrio?
DESEÍTOS. Hoy es un lindo día para pedirle al Niño Dios que le traiga a mister Varela la claridad para invertir roles con Ulloa y que cada quien se dedique a lo suyo, y para pedirle al niño -¡oh Dios!- que a Martinelli se le ilumine la consciencia y no solo se confiese con un padre sino también con los fiscales. Cuando se cure, Giacomo Tamburrelli podría darle unas clasesitas de ópera. Sea propicio también el día para pedir cordura para los magistrados y sensatez para los diputados. Aaamén.
‘WIWICHU’. Siguiendo con los regalitos, ¿qué le habrá traído Santa a Moncada? ¿Un kit de belleza de los de Ampyme? Un regalo de $800 viene siendo un detallito modesto para él, ¿no? ¿Y a Giacomo Tamburrelli? ¿Un certificado de regalo de Reynaldo Arosemena o de Amadita Pinzón? Y para Rafa Guardia, bien le caería una máquina de coser de las de Ampyme para pasar los ratos, acompañado de una lata tamaño familiar de Enfamil, a ver si gana unas libritas. Panamá puede ser una aldea, pero al menos es una aldea divertida.
