CAMBIO DE CUENTO. Gonzalo Moncada, que cuando Sidney Sittón renunció como abogado principal de Alejandro Moncada Luna dijo que él se mantendría como su abogado suplente, le puso un ultimátum a la cosa. Advirtió ayer que Moncada ya tiene que buscar a un abogado que lo defienda y que él lo seguirá defendiendo hasta que consiga a alguien, solo porque es su familia. En otras palabras, le mandó a decir al primo que deje de ser tan pechugón y pague su defensa.
PAÍS. En medio de tantas decepciones nos llegó una buena noticia: la restauración de la Catedral Metropolitana. País que se respete tiene una catedral invaluable y en este, donde casi perdemos el estatus de Patrimonio Histórico de la Humanidad, esta es una noticia que debería alegrar. Independientemente de la religión que cada uno profese, ese es un edificio con enorme valor cultural y arquitectónico. Ya era hora de que en Panamá se pensara en la historia y se invirtiera en ella.
CINISMO. Se espera que hoy Cambio Democrático –representado por Rómulo Roux, uno de sus más fervientes soldados- se presente ante el Tribunal Electoral para impugnar las elecciones que perdieron el domingo y pedir que se declaren inconstitucionales. Cuando ellos ganan, el pueblo “expresa su voluntad”. Cuando pierden, es trampa. Qué bárbaros… la democracia solo es buena cuando les guiña el ojo a ellos.
POBRE NIÑO RICO. En este país los abogados meten las patas tanto como sus clientes. Edna Ramos dijo ayer que cuando Chichi De Obarrio entró al gobierno “solo lo alumbraban” $46 mil dólares, pero se negó a decir cuánto lo encandila hoy, por el cuento ese de la seguridad. Imagínese cuánto creció ese patrimonio. Ah, y dijo que su boda se pagó con donaciones por $253 mil “de diferentes personas”. ¿Ah, sí? Que muestre la copia de los cheques con los que pagó el Trump, a ver si se atreve. Es increíble que todavía nos sigan agarrando de bobos.
IN-CULTURA. Sergio Chello Gálvez estaba calladito, pero no poniendo sus pellejos en remojo, sino tramitando la compra de sus jamones. Ayer, miles de chorrilleros formaron filas para recibir el suyo. Mientras tanto, en Chile, la Municipalidad de Santiago y una librería celebraron la Navidad regalando 3 mil libros entre los transeúntes del centro. Qué abismal y vergonzosa diferencia.
RECORDERIS. El espíritu navideño no llega a las calles panameñas. Si ayer el tranque fue descomunal, el de hoy no va a tener nombre. Sería un lindo detalle si alguien le recuerda a la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre que hoy es 24 de diciembre y que la calle los espera.
