COLECTA. La rectora de la Unachi, Etelvina Medianero de Bonagas, ha organizado una cena el próximo 29 de octubre, para recaudar fondos para su campaña de reelección en el cargo. El puesto cuesta $200 por persona y han enviado una nota a los docentes de la universidad, con las instrucciones de cómo hacer el pago y de identificar el nombre y la facultad a la que pertenece el “donante”. Tal parece que ha llegado la hora de cobrar favores a sus aliados en la Unachi. ¿Será que cuando pasó el sombrero por el Legislativo no recogió suficiente?
BILLETE. Hablando de la rectora, tiene casi 10 años en el cargo y busca reelegirse por cinco más. Como es sabido, devenga un salario de $14,000 al mes y una jubilación de $2,500. ¡Así quién no!
VUELTAS. Hasta la noche del pasado miércoles, no había local para instalar la mesa de la segunda fase del diálogo. Si tuvieran voluntad, se reúnen hasta en el parque. O en el salón de actos de la Cámara de Comercio.
‘LIAR LIAR’. En Nueva York, los hermanos Martinelli Linares se declararon confesos de recibir y lavar coimas de Odebrecht. Pero en Panamá, dicen que esos dineros son honorarios por sus servicios como “lobistas”. Tal vez tenga razón el juez Dearie: si el tiempo que han estado en prisión no los ha hecho cambiar, “nada lo hará”…
TÉ DE PINO. Los pasillos de RM son cada vez menos seguros, ahora que Alma Cortés y Luis Eduardo Camacho han desempolvado sus diferencias. El detonante ahora ha sido que Camacho se “metió” con el hijo de Alma, cuya elección como secretario de la Juventud de ese colectivo ha sido ampliamente cuestionada. “Nunca te metas con hijos ajenos. ¡Tú también tienes hijos! Tú no tienes ni título universitario”, advirtió Alma, en su cuenta en Twitter. “Mis hijos fueron bien educados. Los (sic) enseñé a ganar sin trampas. No le tengo miedo a las amenazas ni a la santería”, replicó Camacho. Si encuentran un muñequito puya puya sembrado en un pote en la sede del partido, ya saben a quién corresponde.

