Con un crecimiento del 7.3% del PIB del país en 2023, según el Instituto Nacional de Estadística y Censo de la Contraloría General de la República (CGR), sin obviar el hecho de ser el tercer país con la peor desigualdad económica de América Latina y el Caribe y el sexto a nivel mundial, además de ser un país en donde nunca hemos tenido una actividad económica que comande la economía, esta siempre ha sido diversa y cambiante a lo largo de la historia, como lo constatan los informes económicos anuales elaborados por la CGR.
Con estos antecedentes y conscientes de que los sectores en los cuales se ha invertido de manera sistemática en los últimos 35 años están llegando a sus topes de crecimiento, en función de ello los últimos cinco años la banca multilateral ha señalado la necesidad de apostar por la diversificación de los sectores productivos para alcanzar la sostenibilidad del crecimiento económico.
El propio Instituto para la Planificación del Desarrollo del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en estudios realizados incluyendo consultas públicas, ha señalado la necesidad de apostar por los sectores agropecuario, forestal, pesca y acuicultura para diversificar y asegurar el crecimiento económico sostenible del país. Ello conduce a atender al mercado local, exportar los excedentes con valor agregado, lo que permite la creación de nuevos puestos de trabajo en el ámbito rural, donde se encuentra localizada la mayor parte de la pobreza (14.3%) y pobreza extrema (6.6%) de la población (Comisión Económica para América Latina, 2022).
Si analizamos las menciones realizadas sobre el sector forestal en las propuestas de planes de gobierno de los candidatos presidenciales posteriores a la invasión de 1989, resultan además exiguas e irrelevantes; éstas no trascienden del papel. Es vergonzoso que luego de siete gestiones gubernamentales ninguna de estas haya sido capaz de entender que una economía panameña está obligada por su propia naturaleza a diversificarse para permitir y asegurar el crecimiento económico de manera sostenida y que dicha condición, si bien aprovechada, permitiría el desarrollo de todas las regiones del país fuera de la capital, así como reducir la acentuada desigualdad que también demanda atención.
Ignorar la necesidad que tiene Panamá de perfeccionar y mantener la sostenibilidad en el tiempo de su crecimiento económico como motor para mejorar la distribución de la renta, la reducción de la pobreza y la pobreza extrema nos conduce a pensar que omitir estas temáticas del próximo torneo electoral es una desatención inadmisible en la era de las tecnologías, información y redes sociales, y que nos pasará la cuenta a corto y mediano plazo.
Disponer, por ejemplo, de un Plan Maestro para el Sector Forestal Productivo con planes quinquenales para su efectiva implementación, como se ha hecho con los sectores turismo y logístico, destinar y asegurar los recursos para su ejecución y la participación de todos los actores del sector para mejorar el aporte al PIB y poder convertirse no solo en un nuevo motor del crecimiento económico, sino también en un mejorador socioeconómico de la calidad de vida en el ámbito rural, resulta clave.
Crear las condiciones para su financiamiento efectivo, el desarrollo de pólizas especializadas, el establecimiento de condiciones habilitantes para la agregación de valor de la madera materia prima forestal para atender las necesidades del mercado nacional e internacional, así como la adecuación y modernización institucional que asegure la asistencia técnica, el monitoreo y seguimiento de indicadores de impacto del sector de manera que aseguren la atracción de inversiones en el sector, además de la actualización y fortalecimiento de la enseñanza superior.
Ante el nuevo ejercicio electoral del próximo 5 de mayo, es esencial ante la omisión del sector forestal en los planes de gobierno y los debates de los candidatos presidenciales, que éstos se comprometan con la diversificación económica para fungir como motores de crecimiento de ésta. Es estratégico que el nuevo ocupante del Palacio de Las Garzas implemente una serie de medidas que reduzcan la desigualdad, faciliten la diversificación productiva y promuevan un manejo eficiente y sostenible de los recursos tanto financieros como naturales, especialmente del sector forestal en uno de los tres únicos países del mundo carbono neutral.
El autor es ejecutivo principal Dirección de Asistencia Técnica en Biodiversidad y Cambio Climático CAF Corporación Andina de Fomento banco de desarrollo de ALC.
