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Sábado Picante: El torombolo de la Contraloría

Lo de Bolo Flores no fue otra cosa que una perfecta maleantería que puso en riesgo el caso contra Carrizo. Y no es la primera, sino la segunda vez que lo hace.

Sábado Picante: El torombolo de la Contraloría
Sábado Picante - 21 de marzo de 2026.

El presidente Mulino dijo esta semana que “la profesión de político cada día está más dura”. ¿Será porque la plata no alcanza para todos? La rebatiña es grande, pues no hay mucho de donde coger después de pagar los intereses y el capital de la deuda externa; porque reparar la villa diplomática cuesta millones y comprar aviones de combate a Lula cuesta bastante más. También cuesta un platal moverse en el avión presidencial, tanto que Mulino acumulará tantas millas que podría seguir volando gratis en ese avión –como viajero frecuente– al terminar su periodo.

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Fotografía de archivo donde se ve al presidente José Raúl Mulino cuando arribó en el avión presidencial a Brasil el 19 de diciembre de 2025 para participar del Mercosur. Cortesía/Ministerio de Presidencia

Sí, la cosa está dura y por eso no me extraña lo que luego dijo: que no tiene un círculo cero. ¡Claro! Sus amiguitos lo están dejando solo y ahora le coquetean al emperador del latrocinio que vive en Colombia. Por el precio correcto, no tienen ningún problema en seguir sus órdenes. Por ejemplo, el cleptómano decidió quien sería la nueva defensora del Pueblo. Ipso facto, lo complacieron con gran placer. La decisión del fugitivo resulta ser en una desgracia para nosotros –el pueblo– porque seguramente tendremos que defendernos de la defensora.

¿Dudas? Podemos calcular la calidad de su futura gestión sumando dos elementos. Uno: el padrino del nombramiento de Ángela Russo en la Defensoría del Pueblo es un delincuente, lavador de dinero. Dos, ese sujeto nunca respetó derechos humanos de nadie, salvo los de él. Recordemos que en los disturbios de Changuinola en 2010 ordenó a la policía disparar contra manifestantes desarmados, dejando dos muertos y más de 600 heridos, muchos con impactos de perdigones en los ojos. Con semejantes credenciales –a las que se suman las ponencias de Russo como magistrada de la Corte Suprema a favor del hoy presidente Mulino– la tragedia de lo que será su gestión se cuenta solita.

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Ángela Russo, ahora defensora del pueblo. Archivo

En esta ocasión, el ladrón y el ungido ganaron un asalto importante pagando, con nuestro dinero, los favores de su ángel guardián, cuya principal labor seguirá siendo la defensa a toda costa de la sinvergüenzura. Pero los favores no terminaron allí. El jueves, Mulino también elogió al contralor, Bolo Flores. “Creo que tenemos un buen y eficiente contralor […] También debe cuidar las arcas del Estado y poner orden donde haga falta…”. Y hay que ver cómo se entusiasmó –en eso de poner orden– el torombolo de la Contraloría.

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Contralor Anel Bolo. Archivo La Prensa

El jueves en la noche, haciendo gala inédita de su bien ganado apodo, Bolo irrumpió en la Fiscalía Anticorrupción, donde auditores de la Contraloría rendían declaraciones en la investigación sobre supuesto enriquecimiento injustificado de Gaby Carrizo. Si cualquier mortal hace algo parecido, no estaría contando el cuento, al menos, en libertad, porque preso estaría. Si esta vez le alcahuetean al contralor tan descarada osadía, ¿qué será lo próximo? ¿que en 2029, el día de las elecciones, el torpe funcionario vaya de escuela en escuela cargando con las urnas para “contar” él y sus funcionarios los votos?

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José Gabriel Carrizo. LP/ Elyseé Fernández/Archivo

¿Quién puede creerle al contralor que fue a la fiscalía en horas de la noche a ver si estaban bien los auditores que eran interrogados? ¿Por qué sale con tan infantil excusa en la tarde del viernes cuando pudo haberlo informado el mismo día que fue a la fiscalía, tal como lo hizo la Procuraduría tras su “atenta” visita? ¿Acaso una llamada telefónica no hubiese bastado para saber de sus auditores? Y, lo más importante, ¿si tan solo fue una simple visita para saber de sus funcionarios, ¿por qué una fiscal lo denunció penalmente?

Evidentemente, lo de Bolo Flores no fue otra cosa que una perfecta maleantería que puso en riesgo el caso contra Carrizo. Y no es la primera, sino la segunda vez que lo hace. El libertinaje político y oficial que reina en el país nos está convirtiendo en un circo de mala muerte, donde payasos sin gracia, sin arte y sin invitación quieren codearse como iguales –o superiores– a jueces y fiscales. Y en esas payasadas no solo está Torombolo, sino también Mecha Corta, e Inocente Mariposelli.


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