El ministro de Obras Pública, Rafael Sabonge, en su comparecencia ante la Asamblea Nacional esta semana, parecía estar en campaña: hizo más promesas que Nito Cortizo en 2019. Prometió retomar los trabajos del cuarto puente sobre el Canal a partir de la próxima semana, pues la mitad del año empieza el 1 de junio. Luego dijo que las obras del corredor de las playas empezarían en el mes de octubre, después de tener un gigantesco monumento a la desidia en la entrada este de la autopista Panamá-Chorrera. Y, por último, dijo que ya fue aprobado un pliego de precalificación para darle mantenimiento a un tramo de carretera de 247 kilómetros al oeste de la capital.
En otras palabras, si en algo es bueno Sabonge, es en soltar promesas que tienen la misma validez que las de su jefe, pues nada se concreta, salvo lo que todos sufrimos todos los días. Ni siquiera ha sido capaz de reparar un empalme del puente Centenario que lleva años dañando los carros que pasan sobre este. Si no fuera por la boda de Anthony y Kayra, quizá habría más reacciones en su contra, pero ha tenido la suerte de que las actividades prenupciales lo han relegado a la nada.
Y la verdad, no culpo a la gente, porque recordarle a este señor sus deberes es perder miserablemente el tiempo. Es mucho más entretenido conocer los detalles de la boda que mirar la lista de cosas por hacer de este funcionario, que ha resultado más inútil que llevar Baygón al espacio. Y pronto le tocará el turno a Bernardo Meneses, el del Ifarhu, que deberá explicar a sus enemigos políticos cuáles fueron los criterios para repartir becas y plata de la institución para su gente, ignorando al bando contrario, o sea, a los padres de la rebusca, perdón, de la patria proba.
La respuesta sobre sus criterios es sencilla, porque quienes lo van a increpar no son mejores que el increpado. La respuesta se reduce a política y clientelismo: becas por voto. Todo lo demás que se digan –de lado y lado– no es más que paja. Si Meneses responde así de lacónico, su comparecencia se reducirá a unos 10 minutos. Y quizá menos si lleva las cartas de los diputados –de todos los bandos oficialistas– recomendado darles becas a sus amigos o a los que le debían favores. Nadie se salva. Pero como Meneses es el nuevo rey de los secretos, el guaqueo se lo aguantará calladito. De todo, pero menos perder el empleo.
El otro citado es el de la Descentralización, también para que responda preguntas sobre fondos transferidos en abril y mayo a municipios y juntas comunales. A este también lo van a poner en cintura. ¿Cómo así que a las juntas comunales de la resistencia no le dieron plata y a la gente de Gaby sí? Inconcebible. El circo en la Asamblea estará concurrido, aunque con malas noticias para los invitados. Pero si tienen suerte, quizá se topen con el príncipe y la virtual princesa. Aprovechen, que no todos los días se pueden tomar una selfie con la rareza de la realeza.


