Los materialistas realistas (MR) tienen una concepción física, real y tangible (hardware) de los problemas de agua y sus soluciones.
Los idealistas dogmáticos claustrales (IDC) son idealistas, pues se quedan en ideas, modelos, papeles, leyes, organigramas y exposiciones en PowerPoint (software). Hablan de “fortalecer la institucionalidad”, del Idaan, de “marcos regulatorios”, “participación” y “gobernanza”, pero el grifo sigue seco.
Son dogmáticos porque dan por hecho que, al crear la institución perfecta, el agua va a llegar sola. Es un acto de fe. No hay pruebas de que ese camino funcione aquí y ahora. Ese es su dogma.
Son claustrales porque están encerrados en la teoría, lejos de las tuberías, de las bombas, de los dosificadores o de la dosificación química; lejos de la zanja. No pisan el barro.
Los materialistas realistas se dedican a romper calles para instalar tuberías, colocar tanques de reserva y estaciones de bombeo, además de supervisar redes y potabilizadoras. Los idealistas dogmáticos claustrales (IDC) hacen reuniones y seminarios sobre el agua en salones refrigerados.
Los idealistas dogmáticos claustrales (IDC) insisten en la necesidad de una institución del agua y de la gobernanza del agua. Pero, ¿gobernanza de qué, si no hay agua que gobernar? Es una catedral vacía. Un país sin habitantes. La legitimidad de la institución y de la gobernanza nace cuando sale agua del grifo. Primero es necesario el servicio; después habrá que perfeccionar la misa. Podemos rezar el marco regulatorio todo el día —como rosario en velorio rural—, pero eso no llena un vaso, mucho menos un cubo.
Para el análisis de “ganar-ganar” es necesario el equilibrio entre tubería y organización. Hay que hacer la obra material ya y, en paralelo, montar la institución que la opere. De lo contrario, quedamos encerrados discutiendo mientras la gente sigue cargando cubos.
En agua potable, la evidencia muestra que las obras sin gestión fracasan, pero la gestión sin obras es solo burocracia. El MR no gestiona H₂O en PowerPoint: lo hace en el barro, con tubos y bombas. Si acaso no se mojara, sería un simple “cuenta cuentos”.
Pregúntenle a la señora Francisca, que carga agua en cubos allá en “El Morisqueto”, si prefiere un comité de cuenca, un Idaan = APP o una tubería con presión de agua. Otra cosa: el usuario no bebe actas, cuadros de Excel ni presentaciones de PPT.
Decir que primero es la gobernanza institucional y que el agua vendrá sola es dogma puro. Es fe, no ingeniería. Y yo soy ingeniero, no monje. Estoy 100% de acuerdo con la gobernanza, razón por la cual quiero darles algo que gobernar ya mismo: agua. Si no, estamos administrando sed y buscando gobernanza en un oasis del desierto.
El autor fue superintendente de la planta potabilizadora Federico Guardia Conte de Chilibre.


