El sábado 11 de julio tuve el honor de participar en una actividad para celebrar el aniversario del Colectivo Pensamiento Panamá, una organización particular de personas que ha estado trabajando para generar actividades culturales donde el pensamiento es el eje principal de acción. Han organizado conversatorios, presentaciones de libros, encuentros de escritores y son los encargados del Círculo de Lectura Diana Morán.
Estuvimos acompañados de la antropóloga Alina Torrero y de Stanley Valladares para dialogar sobre formas de resistencia desde la cultura popular. También construimos, entre todos los asistentes, un cadáver exquisito desde la pintura. Había participado antes con esta técnica en la elaboración de poemas colectivos, pero fue divertido, en esta ocasión, hacer una pintura que al final era una especie de Carnaval de Arlequín, de Joan Miró.
Los amigos del Colectivo Pensamiento Panamá están constantemente editando la realidad para darle una posibilidad desde el pensamiento como una herramienta de cuidado. Cada actividad que organizan es un espacio para generar pensamiento, diálogo, opinión, ideas y discusiones sanas que construyen comunidad. Ellos son tejedores de palabras, de sueños compartidos y de experiencias y proyectos que luego comparten para socializarlos.
El Colectivo Pensamiento Panamá es una propuesta que enseña a la gente a escuchar, a compartir, a debatir, a pensar que la muerte se puede postergar con un relato o una canción. En sus reuniones, es muy posible que ellos lo sepan, pero también es posible que lo ignoren, porque los poetas suelen ignorar sus propias bondades. Allí se fabrican ilusiones, se crea futuro y se leen memorias para diseñar el presente.
Hay muchas formas de cuidar el pensamiento y también existen espacios para que el pensamiento se forme. Hubo un tiempo en que yo pensaba que el conocimiento solo estaba en los libros, que se encontraba en la escuela o en los laboratorios donde los científicos despeinados crean ecuaciones. Sí. En efecto, allí podía encontrar muchas formas de conocimiento. La lectura es una forma de aprehender el mundo. La biblioteca es un reservorio del conocimiento. Pero también aprendí que escuchar cuentos, mitos y leyendas es una forma de saber. Que una buena conversación con alguien que ha caminado mucho, a veces, es más valiosa que un doctorado.
Por eso es muy posible que la primera forma de conocimiento y pensamiento se haya generado en un grupo de humanos que estaba acurrucado junto al fuego, escuchando cuentos. Por eso Nicolás Buenaventura nos dice que: “...el contar es otra forma de conocimiento que reúne, junta las partes rotas, vincula, establece asociaciones, construye puentes, teje vínculos”. Estamos hechos de historias, de relatos que nos vinculan cuando los compartimos.
El Colectivo Pensamiento Panamá es como esa casa que nos relata Eduardo Galeano, La casa de las palabras, donde los poetas caminan alrededor de una mesa con frascos de palabras que pueden percibir con los sentidos. Cada poeta se sirve de las palabras que desea y va fabricando pensamientos. En el Colectivo Pensamiento Panamá los poetas se sirven de las palabras para construir imaginarios, para dialogar con memorias idas, para crear lenguajes reparadores. Es una hoguera donde un grupo de gente aún tiene esperanza y genera pensamiento.
En la actualidad, América Latina es el escenario donde se libra la batalla de la cultura y el pensamiento. Desde grupos como el Colectivo Pensamiento Panamá se está estructurando algo que es de especial importancia en estos momentos de crisis. Se está conversando, no para ponernos de acuerdo en la forma de pensar o llegar a consensos sobre lo que es mejor o peor para la sociedad, sino porque se dialoga para crear pensamiento crítico, ya que, en las cosas de la cultura, no siempre se está de acuerdo, pero esa arena de conflictos genera ideas para poder realizar proyectos de vida.
También los grupos organizados, aunque sean cinco gatos, aunque sean pequeñas células que se reúnen para comentar un libro en un círculo de lectura o para realizar un conversatorio, están haciendo algo que es de vital importancia: se unen para hacer rituales y ceremonias que no han pasado de moda nunca, porque el simple hecho de convocar a una reunión es una acción que se da en un espacio y un tiempo que provocan preguntarse sobre categorías de pensamiento que se nutren de la historia, la poesía, la antropología, la lingüística y la tradición.
Creo que cada vez que nace un grupo, una asociación o un colectivo y se mantiene en una línea de tiempo construyendo desde distintas propuestas del lenguaje, es una forma de celebrar el pensamiento. Para terminar, considero que es importante que, desde los círculos de lectura y otros colectivos culturales, se gestione el pensamiento, como nos dijo el papa Francisco, para pensar en categorías como qué significa ser pueblo o cuál es el sentido de las palabras soberanía, patria o libertad. Cuando olvidemos el significado de estas palabras, habremos perdido una batalla en la arena de la cultura.
El autor es escritor.


