El objetivo del deporte es amplio, ya que fortalece el cuerpo y contribuye al desarrollo de la personalidad. No se trata únicamente de vencer a un adversario ni de obtener una determinada marca. Su alcance es mucho más completo, y así lo percibimos cuando observamos la práctica del fútbol.
Al ubicarnos en el contexto del Mundial de fútbol, podemos constatarlo. En Panamá, una gran mayoría de la población sigue con atención este deporte y apoya a nuestra selección, que ha demostrado valentía y talento, independientemente de los resultados. Llegar a un certamen de esta magnitud nos permite reconocer cuánto hemos avanzado en esta disciplina y cuánto une a los panameños cuando vemos a nuestro onceno nacional participar. Lo hacemos con pasión, orgullo y esperanza.
Grandes pensadores han reflexionado sobre la importancia del fútbol. Albert Camus dejó escrito que mucho de lo que sabía sobre la moral y las obligaciones de los hombres se lo debía al fútbol. Javier Marías dedicó varias páginas a este deporte y afirmó que el fútbol representa una recuperación semanal de la infancia. Milan Kundera, por su parte, escribió: “Tal vez los jugadores tengan la hermosura y la tragedia de las mariposas, que vuelan tan alto y tan bellamente, pero jamás pueden contemplar la belleza de su propio vuelo”.
Para Panamá, como pueblo, el fútbol nos enseña el significado del fracaso, el dolor, la gloria, los recuerdos, la amistad, el miedo, la pasión y el sacrificio. En ese sentido, también nos fortalece como nación. Y nos emociona cada vez que gritamos: ¡Gol!
El autor es docente universitario.
