Panamá avanza con rapidez en el uso de Internet y de las tecnologías digitales. Cada vez más personas se comunican por redes sociales, realizan pagos en línea o acceden a servicios digitales del Estado. Este panorama proyecta la imagen de un país conectado y moderno. Sin embargo, cuando se observa con mayor detenimiento, surgen brechas digitales que revelan profundas desigualdades entre territorios, grupos sociales y niveles educativos.
En las zonas urbanas, el acceso a Internet es cada vez más común y las conexiones han mejorado en velocidad y estabilidad. En contraste, muchas comunidades rurales y comarcales aún enfrentan limitaciones importantes o carecen de conectividad adecuada. Esta diferencia no solo afecta la comunicación cotidiana: también condiciona el acceso a educación, salud, empleo y participación en la vida digital del país. Estar conectado no siempre significa estar incluido.
Para comprender estas brechas con mayor claridad, se creó el Observatorio TIC de la Universidad Tecnológica de Panamá. Esta iniciativa retoma y actualiza la experiencia acumulada en esfuerzos previos como el Observatorio Panameño de Tecnologías de la Información y la Comunicación, así como la estrategia Panamá Hub Digital, que en su momento aportaron diagnósticos clave sobre el uso de la tecnología en el país. A partir de esas lecciones, el Observatorio TIC busca ofrecer una lectura más integrada y actualizada del ecosistema digital panameño, basada en datos confiables y comparables.
Los primeros análisis muestran tanto avances importantes como desafíos estructurales. Panamá presenta un uso intensivo de redes sociales y un crecimiento sostenido de los servicios digitales, pero enfrenta un déficit de talento tecnológico, una baja participación de mujeres en áreas vinculadas a la tecnología y un rezago en la conectividad de centros educativos públicos. Además, gran parte de la población cuenta solo con habilidades digitales básicas, lo que limita el aprovechamiento de nuevas oportunidades en la economía digital.
Analizar estas brechas no es solo un ejercicio académico. Contar con información clara y actualizada permite orientar mejor las políticas públicas, fortalecer la educación digital y diseñar estrategias que promuevan una inclusión más equitativa. En un país cada vez más conectado, el desafío central no es únicamente ampliar el acceso, sino cerrar las brechas que impiden que la tecnología beneficie a todas las personas por igual.
El autor es investigador en la Universidad Tecnológica de Panamá e integrante de Ciencia en Panamá.
