Por capitalismo digital entendemos las grandes plataformas y empresas digitales con capacidad para incidir en las personas y gestionar información a gran escala. Por otro lado, la filosofía no es neutral; en su interior hay quienes no necesariamente optan por la democracia o los derechos humanos, sino todo lo contrario. En ese sentido, señalo algunos aspectos importantes de Peter Thiel, Nick Land, Alexander Karp y Curtis Yarvin.
Thiel es una pieza clave en el engranaje. Financió inicialmente a Facebook, entre otras múltiples inversiones. Estudió filosofía en Stanford y luego Derecho en esa misma universidad. Conoció al filósofo René Girard, quien ejerció influencia sobre él; fue su alumno en Stanford y sigue la teoría mimética de Girard, que le sirve como marco para interpretar las redes sociales y las dinámicas de masas. Esa interpretación de Thiel puede legitimar estrategias de poder que priorizan a las élites y las soluciones tecnocráticas.
La tesis doctoral de Land se titula Heidegger’s “Die Sprache im Gedicht” and the Cultivation of the Grapheme y fue presentada en la University of Essex en 1987. Quiero resaltar únicamente dos ideas de Land. Primero, el capitalismo tecnológico debe acelerarse porque sus dinámicas autoexpansivas producen cambios radicales y frenar ese proceso es inútil. Segundo, rechaza la primacía de los valores humanistas y morales tradicionales y considera al sujeto humano como contingente frente a procesos técnicos y sistémicos de mayor alcance. Land es una figura clave de la “Ilustración oscura”.
Karp estudió primero en Stanford y completó un doctorado en teoría social en la Goethe-Universität Frankfurt. Durante su formación en Frankfurt estuvo cercano al ambiente intelectual de Jürgen Habermas; algunas fuentes indican que participó en seminarios y coloquios de Habermas. Su directora de tesis fue Karola Brede y la temática tratada fue la agresión en el mundo de la vida. Tanto Thiel como Karp están vinculados a la empresa Palantir. Si leemos el manifiesto homónimo, podemos constatar el militarismo y el rechazo al pluralismo cultural, así como la defensa de una “república tecnológica”.
Por último, el pensamiento de Yarvin puede sintetizarse a partir de una extensa entrevista publicada en El País, en la que afirma que “se necesita una dictadura corporativa”. En la descripción del próximo libro de Arnaud Mirand, La Ilustración oscura. Comprender el pensamiento neorreaccionario, se plantea que tanto Yarvin como Land buscan “destruir la democracia, establecer una monarquía, dirigir el Estado como una empresa, restablecer las desigualdades entre hombres y mujeres, afirmar las diferencias genéticas y un largo etcétera”.
En fin, estas ideas son atractivas para algunos. Menciono a estos pensadores para situar sus ideas en función de sus intereses.
El autor es doctor en filosofía.

