La proclamación de Sergio Ramírez como candidato al sillón “L” de la Real Academia Española es una alegría inmensa para las letras en español, que tienen en Sergio a uno de sus mejores exponentes, aunque algunas voces prejuiciadas quisieron empañar esta distinción. “Su obra y ensayos son fundamentales para conocer la historia reciente de Centroamérica, y en especial de Nicaragua, desde una perspectiva humanista, siendo el primer autor de esta zona de América en recibir el Premio Cervantes en 2017″: así defendió Luis Mateo Díez, escritor leonés, la candidatura del autor de Adiós muchachos, libro que les recomiendo leer.
Centroamérica vive un gran momento literario y Sergio Ramírez, entre otros, es responsable y cómplice de poner en un gran escaparate la literatura que escribimos en esta región tan desconocida y olvidada, una literatura que se narra con gran belleza técnica y que quiere que más lectores le presten atención con el propósito de que se le comprenda. Queremos contarnos porque no queremos que otros nos cuenten como nunca hemos sido.
Este jueves 21 de mayo, mientras en Panamá se celebra el Festival Centroamérica Cuenta, en la RAE se votará de manera definitiva el ingreso de Sergio para ocupar la L que dejó vacante Mario Vargas Llosa tras su muerte. Un poderoso narrador sucede a otro, aunque nadie sustituye a nadie, y el vigor narrativo y la mirada incisiva sobre los enemigos de la democracia en América se renuevan con acento nicaragüense, con acento centroamericano.
Escritores, editores y otros personajes importantes del mundo de las letras y la cultura firmaron un manifiesto en apoyo de la candidatura de Sergio Ramírez, que se promovió desde Panamá, aportando nuestro respaldo a la persona y a la obra de quien ha demostrado ser un convencido defensor de la libertad y de la democracia, lo que es evidente en su obra, motivo suficiente para que nuestra región se siente a dialogar con el resto del español representado en la Academia.
¡Bravo, Sergio!
El autor es escritor.


