La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) es mucho más que una empresa estatal. Es, en realidad, la cristalización de un sueño nacional que definió a nuestro país. El Canal, motor de nuestra economía, requiere de una celosa vigilancia sobre su administración. Es imperdonable que los meses sigan acumulándose sin que haya una acción decidida contra aquellos miembros de la junta directiva de la ACP que no solo se han ausentado injustificadamente, sino que también son fugitivos de la justicia. Parece que el gobierno actual no tiene prisa en adecentar la administración pública. ¿Cuál es la razón que fundamenta el blindaje de los directivos cuestionados, y que fueron designados por Ricardo Martinelli? El silencio es cómplice.
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09 feb 2018 - 05:00 AM