La Asamblea Nacional se encuentra convertida en un tinglado politiquero gracias al cual decenas de proyectos de ley están en el abandono. Los liderazgos de las distintas bancadas nos presentan un comportamiento liliputiense en materia de ética y de servicio público. Cada órgano del Estado cogobierna con los otros. Para el buen funcionamiento del país, no solo basta con oponerse a todo, sino también es necesario aprobar las leyes urgentes requeridas para atender los problemas que afectan a los panameños. Las diatribas y reclamos sobre la conformación de la Comisión de Credenciales, constituida desde el 17 de julio de 2017, no solo son extemporáneas, sino que también son inconstitucionales. Aquellos que pretenden entrampar a la Asamblea en controversias de interpretación de la ley la llevarán a un caos que la Corte Suprema de Justicia deberá dirimir. Esto es una soberana irresponsabilidad que puede llevar al país a un callejón sin salida. Señores diputados, midan sus apetitos, es hora de que le sirvan a la patria y no que se aprovechen de esta.
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07 feb 2018 - 05:00 AM