Ayer, los diputados de la Asamblea Nacional demostraron sus verdaderos colores y revelaron el pantanal en que se ha convertido la política panameña. Aunque parezcan expresar diferencias irreconciliables, ese colectivo está unido en un vínculo estrecho: el uso y abuso de los fondos públicos. Al calor del debate en el pleno, el lunes confesaron que la partida para personal circuital de cada diputado aumentó de 4 mil a 30 mil dólares mensuales. Eso significa que en 2015 pasaron de gastar 3.4 millones de dólares a 14 millones de dólares en 2016. Pero no contentos con ello, una oscura planilla dirigida a la “inversión” en la Asamblea contiene un renglón para hacer contratos profesionales. En 2014 esa partida destinóúnicamente $200 mil dólares para estos contratos, pero en 2015 pasó a 13 millones de dólares y en 2016 a 57 millones de dólares, y siguió subiendo en adelante. Así llegamos a la suma de 135 millones de dólares gastados en supuestos servicios profesionales entre 2014 y 2017. Los creativos diputados hallaron la fórmula para seguir captando dinero, y ahora se niegan rotundamente a rendir cuentas sobre estos fondos. Con esa retorcida moral, aún se atreven a arrojar piedras.
Exclusivo
hoyporhoy
31 ene 2018 - 05:00 AM