Hoy se inician las sesiones extraordinarias de la Asamblea Nacional con el propósito de ratificar a las dos juristas designadas por el Órgano Ejecutivo como nuevas magistradas de la Corte Suprema de Justicia. En una democracia es indispensable el balance del poder y el ejercicio de pesos y contrapesos entre los órganos del Estado. En ese escenario, los diputados examinarían e interrogarían minuciosamente a las candidatas, dándoles la oportunidad de sustentar su trayectoria profesional. Sin embargo, los partidos están dando un espectáculo deplorable al rechazar de plano a las candidatas sin escucharlas ni evaluarlas. ¿Dónde estaba esa supuesta indignación cuando se designó a José Ayú Prado como magistrado? Casi estos mismos diputados ratificaron a Harry Díaz, hermano del ministro de Salud en aquel momento, y a Luis Ramón Fábrega, hermano de la viceministra de la Presidencia. Y qué decir de Alejandro Moncada Luna y José Abel Almengor, ambos allegados al Ejecutivo. Si el asunto no fuera tan serio, sería una comedia bufa. En realidad, es un drama que revela el rostro de un país sin instituciones, víctima de las codicias personales.
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20 dic 2017 - 05:00 AM