Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, una lista negra es: “Relación secreta en la que se inscriben los nombres de las personas o entidades consideradas peligrosas o enemigas”. Con este criterio, un análisis razonable encontraría que la inclusión de Panamá en la lista negra de los paraísos fiscales, según la Unión Europea, es irresponsable e hipócrita. Por un lado, la flamante lista no incluye a los verdaderos paraísos fiscales ubicados dentro de la Unión Europea, ni caracteriza a las jurisdicciones “amistosas” dentro de Estados Unidos como facilitadoras de la evasión fiscal. Esto es injusto con Panamá, ya que nuestro país ha cambiado en tres años su régimen de sociedades, ha establecido el intercambio automático de información financiera y ha fortalecido su aparato regulatorio. Seguramente, nos falta por acabar con algunas manzanas podridas dentro de nuestro sistema financiero, sobre todo las de color azul; pero la Unión Europea conoce perfectamente que los millones de coimas de Odebrecht fueron a parar a Suiza y a Andorra. Europa debe mirarse en el espejo antes de condenar a un amigo como Panamá.
hoyporhoy
06 dic 2017 - 05:00 AM