La batalla contra la corrupción en Panamá no tiene precedentes. Sin embargo, estamos inmersos en un mar de dudas, incertidumbre y desconfianza. Algunos no creen en las buenas intenciones ni en la honestidad de nadie; otros quisieran ser optimistas, pero temen que las investigaciones no lleguen a nada; y los hay convencidos de que la justicia es selectiva, que persigue a los del pasado gobierno, mientras protege a los de este. El presidente Juan Carlos Varela debe ser el más interesado en cambiar esta percepción, pero poco ha hecho para lograrlo. Presuntamente, millones de dólares llegaron a su partido, y aunque no hayan sido enviados a Andorra, provienen de la fundación de un cabildero que recibió fondos de la caja oscura de un contratista corrupto y convicto. Pretender que el país pase la página o le dé el beneficio de la duda sin recibir una explicación coherente del presidente no solo es un acto de ingenuidad, sino un gran irrespeto.
hoyporhoy
29 nov 2017 - 05:00 AM