Una encuesta reciente reveló que en América Latina el 44% de las personas no pueden cubrir todos sus gastos mensuales. En Panamá, según el Ministerio de Economía y Finanzas, la inflación acumulada de la última década supera el 38%, y el salario promedio de un trabajador formal alcanza los 681 dólares al mes. El valor del dinero con el tiempo ha disminuido brutalmente, mientras que servicios públicos fundamentales como la salud y la educación se han deteriorado, obligando a que amplios sectores de la población deban recurrir a las opciones privadas para cubrir sus necesidades. La ineficiencia del gasto público, la inseguridad ciudadana, los monopolios empresariales y la poca capacitación laboral disponible le restan productividad al capital humano panameño, quitándole poder adquisitivo a todas las familias. El entretenimiento y la oferta cultural se encuentran fuera del alcance de más segmentos de la población. Trabajamos mucho más, pero disfrutamos cada vez menos de calidad de vida con nuestros seres queridos. Ese es el dilema central que la política del Estado debería atender.
hoyporhoy
25 nov 2017 - 05:00 AM