Un amigo cercano de Panamá en la lucha contra la corrupción, el peruano José Ugaz, nos ha recordado que solo Brasil, Perú, Guatemala y Panamá han progresado en la persecución de los delitos cometidos por los altos ejecutivos de la empresa Odebrecht. Lo avanzado por Brasil ha sido el resultado de cuatro años de trabajo arduo e incansable, y que según Ugaz Panamá ha empezado a lograr importantes avances en solo un año. Aquí se evidencia que la falta de voluntad política está en otra parte. Las investigaciones avanzan en el Ministerio Público, “pero se atrasan en el Órgano Judicial”. La lucha contra la corrupción y la persecución de esos delitos no deben ser entendidos como las tareas de un solo gobierno, sino una labor permanente del Estado. Es entonces la opción de la sociedad panameña decidir si quiere acabar con la corrupción de raíz, o, como piden algunos, darle vuelta a la página con una falsa reconciliación fundamentada en la impunidad. Una vez más, debemos recordar el alto precio que pagamos por la injusticia.
hoyporhoy
24 nov 2017 - 05:00 AM