Los tribunales de justicia se han dado a la infame tarea de desmantelar investigaciones de casos de corrupción de alto perfil. Primero, el caso de los radares de Finmeccanica, luego las negativas de declarar complejos casos que requieren la práctica de pruebas en el extranjero. Ahora, leyendo las hojas del té jurisprudencial de sus jefes, la jueza duodécima interina penal del Primer Circuito Judicial ordenó entregar las sumarias del caso Odebrecht como están. ¿De qué sirvió que ese mismo juzgado concediera la acumulación de todos los casos vinculados a Odebrecht, si al final termina actuando en contra de sus propias sentencias? Está claro que al Órgano Judicial no le interesa impartir justicia, y no se trata de de ceguera ni de ignorancia: jueces y magistrados parecen disfrutar de la impunidad que provocan sus fallos. Así, los panameños tendremos toda la impunidad que estemos dispuestos a tolerar. Por ello, es conveniente analizar las palabras de la procuradora: “Unámonos todos como un país contra la corrupción. Aquí somos más los buenos y los honestos que los que violan la ley, la ética y la Constitución”. Nos toca ahora decidir de qué lado de la cancha estamos.
hoyporhoy
26 oct 2017 - 05:00 AM
