Desde el Legislativo y el Judicial manifiestan su indiferencia e insensibilidad con las necesidades de la sociedad. En unos cuantos días concluirá el período de sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional y, por los vientos que soplan, quedarán pendientes asuntos, tales como el proyecto de imprescriptibilidad de los delitos de corrupción y los que reforman las sanciones y medidas cautelares de los delitos sexuales. Por otra parte, la justicia es administrada en beneficio del tráfico de influencias y la opacidad, lo que favorece, por supuesto, a los corruptos y a los tramposos, que saben aprovecharse del sistema. Los tribunales persisten en sus malas mañas y la consigna parece orientarse a favor de la impunidad. Tanto los políticos como los jueces y magistrados se hacen los desentendidos frente a la crisis que nos ha dejado los niveles de corrupción que hemos vivido y la sed de justicia. Se comportan como habitantes del reino de Liliput, felices de tener amarrado al Gulliver de la esperanza del pueblo panameño. Los ciudadanos estamos cansados de sus excusas y de su complicidad. ¡Basta de burlas! Exigimos funcionarios que se comporten cabalmente.
hoyporhoy
23 oct 2017 - 05:00 AM