Las acciones del Estado para responder a los más apremiantes problemas ciudadanos tienen un tinte similar al de un cuarto de urgencias. En el caso del transporte colectivo en el área metropolitana, gobierno tras gobierno ha intentado atender el desafío con una mezcla de medidas de fuerza y subsidios. Así, para enfrentar la competencia de los buses pirata, se invierte un carril en los corredores y se rebaja el pasaje a los usuarios, posiblemente afectando las finanzas a largo plazo de la empresa estatal Mi Bus. Parece una repetición de la historia del Idaan, en la cual los subsidios han terminado costándonos el suministro del agua y parte de la paz ciudadana. ¿Por qué funciona el transporte público en el interior libre de subsidios? Se cobra lo que cuesta. Las verdaderas soluciones son siempre el resultado de buena planificación y una institucionalidad sólida que la ejecute y la haga cumplir por terceros. Ese no es el caso del transporte público, y no lo será mientras las respuestas sean siempre de corto plazo. Un Estado cargado de subsidios, usualmente lleva su economía a la quiebra y su democracia a la extinción.
hoyporhoy
21 oct 2017 - 05:00 AM