Hay sitios en donde los ciudadanos hacen directamente las leyes por medio de plebiscitos como en Suiza o California. En Panamá, los espacios de participación ciudadana son escasos por los resabios de una tradición autoritaria que fue heredada por nuestra Constitución Política. A pesar de esto, miles de panameños participan todos los días en las comunidades educativas, son voluntarios del Cuerpo de Bomberos o del Sinaproc, o colaboran gratuitamente en alguna institución asistencial. Casi la mitad de los votantes pertenece a partidos políticos, y nuestro porcentaje de participación electoral está entre los más altos de la región. Es nuestro derecho y nuestro deber, como ciudadanos, participar ante la Asamblea Nacional. Los diputados tienen el privilegio de representarnos y servirnos. Esperamos de ellos que no usen excusas triviales para encubrir la impunidad de los miembros de la clase política, o blindar sus propias actuaciones frente a la justicia futura. Para evitar eso, existen los pesos y contrapesos del poder ciudadano, que es el nutriente esencial de un Estado democrático, en el que los representados mandan sobre sus representantes.
hoyporhoy
14 sep 2017 - 05:00 AM
