El fuero electoral es una institución jurídica centenaria, cuya intención original siempre fue proteger la participación política de todos los sectores en una contienda democrática. Hace dos años, cuando se iniciaron las investigaciones de los casos de corrupción de alto perfil, era tragicómico encontrar que múltiples causas penales estaban truncadas porque los presuntos implicados tenían fuero electoral. A tal punto llegó esa fiebre, que el partido político fundado por el autoexiliado expresidente de la República recibió llamados de atención de parte del Tribunal Electoral por postergar sus procesos de elecciones internas. Parecía que la razón de ser de este cambio de calendario era blindar a los miembros más conspicuos de esa organización política, para así alejarlos de la justicia. Ayer, los panameños tuvimos un deja vu, porque nuevamente el pretexto del fuero electoral fue utilizado para blindar con una sonrisa a algunos investigados por casos de corrupción. A pesar de que su dueño, amo y señor enfrenta la extradición por causa probable de haber cometido serios delitos, sus secuaces siguen usando un partido político como una organización criminal, una verdadera cueva de ladrones, en la que se esconden, a plena luz del día, con el ropaje de las leyes.
hoyporhoy
06 sep 2017 - 05:00 AM