La corrupción está por devorarnos en Panamá, como la hidra de Lerna, alimentada en nuestro istmo por la más vergonzosa impunidad. Un recuento desapasionado de los abusos que los políticos han hecho del patrimonio nacional deja tras de sí el retrato del escalofriante monstruo de las siete cabezas. En la inmensa mayoría de los casos, las autoridades llamadas a perseguir los delitos han terminado siendo cómplices del poder. Ante los pocos esfuerzos serios en los que se ha llamado a juicio, han aparecido nuestros jueces prestos (salvo memorables excepciones) a proteger a quienes han atracado las arcas del Estado. Por ello, cobra un valor extraordinario el esfuerzo que adelanta la procuradora con sus fiscales anticorrupción. Nunca habíamos visto la magnitud de casos ni la cantidad de imputados que tenemos hoy. Al fin, decenas de bribones rinden cuentas a la justicia. Por supuesto que queda mucho por hacer y mejorar dentro del Ministerio Público, pero le toca a la sociedad apoyar unos esfuerzos que no tienen precedentes. Más importante aun, exigirle a nuestros jueces y magistrados un ¡hasta aquí! Panamá está harta de tanta impunidad.
hoyporhoy
04 sep 2017 - 05:00 AM