Panamá ha conocido dos rostros distintos de la justicia. Ayer, el juez federal Edwin Torres emitió su resolución del caso de extradición del expresidente Ricardo Martinelli. Después de 80 días, Torres validó las evidencias del caso de los pinchazos, reconoció que Ricardo Martinelli ha tenido un debido proceso en Panamá y afirmó implícitamente su confianza en la justicia de nuestro país. Por otra parte, las reacciones de rechazo y repudio al fallo del amparo de los radares, proferido por la magistrada Ángela Russo, después de 11 meses, confirma la desconfianza y desilusión que tenemos los ciudadanos sobre nuestro poder judicial. Las actuaciones de dos jueces distintos reflejan el estado real de la justicia. Es una lástima que aquel togado que cumplió con los dictámenes de la ley y respaldó a los tribunales panameños fuera un extranjero. Ese contraste nos causa un terrible dolor.
hoyporhoy
01 sep 2017 - 05:00 AM