La planilla estatal continúa creciendo con miles de nuevos nombramientos que no responden a un análisis científico de las necesidades de recursos humanos del Estado, como tampoco se fundamenta en el crecimiento orgánico de los buenos servicios públicos que satisfacen a la ciudadanía. ¿Por qué crece la burocracia estatal? Este fenómeno parece encubrir compromisos electorales, al intercambio de empleos públicos como trueques por el respaldo de los diputados y otras prácticas clientelistas que han secuestrado al aparato del Estado. Esto ha transformado a los nombramientos como parte del ajedrez político. Mientras exista la cultura de que los servidores públicos sean parte del botín electoral, el país está condenado al subdesarrollo, al atraso y a la ineficiencia permanente de lo que hace el aparato gubernamental. Ser funcionario debe ser un privilegio reservado para los más capaces y con vocación de servicio.
hoyporhoy
24 jul 2017 - 05:00 AM