Los renglones torcidos de la justicia panameña tienen un lugar muy especial para los casos que se le siguen a un ex alto funcionario del gobierno pasado, que ha estado internado por casi dos años en un lujoso hospital privado de la ciudad capital. Las fechas de audiencias transcurren una tras otra, sin que haya mayor molestia de parte de abogados defensores, jueces, fiscales o del propio acusado. ¿Cómo es posible que se permita esta desfachatez? Ninguna autoridad sabe a ciencia cierta lo que tiene el paciente, ya que no se le han hecho exámenes recientes por los médicos forenses, o los galenos que le atienden tampoco han sido citados ante fiscalía o juzgado alguno. Cualquier persona normal estaría preocupada por una hospitalización tan prolongada, ya que existen las bacterias nosocomiales, la fatiga de la rutina de permanecer enclaustrado en un entorno carente de las amenidades motivadoras. ¿Por qué no trasladarlo al Hospital Santo Tomás? Allí, seguramente encontrará una terapia efectiva a sus malestares. Lo que queda claro de esto es que en Panamá puede haber médicos dispuestos a todo, incluso a burlarse de la justicia.
hoyporhoy
22 jul 2017 - 05:00 AM
