Aproximadamente, 72 casos de corrupción de alto perfil están estancados en las etapas investigativas o judiciales, por carecer de una auditoría de la Contraloría General de la República. Sin la acción puntual de esta entidad, uno a uno los casos de peculado, enriquecimiento ilícito y otros afines están siendo sobreseídos por los juzgados. El contralor general tiene que darle la cara a este asunto, orientando el rol fundamental de la institución que dirige hacia la lucha contra la corrupción. Señor contralor, este no es un tema de matices; si le faltan recursos económicos para cumplir con este propósito, entonces así debe declararlo para lograr el respaldo de toda la comunidad. De lo contrario, los cientos de millones de dólares que podrían perderse por la carencia de las auditorías y la impunidad de los que se aprovecharon del Estado serán su responsabilidad. Este es el momento de la mejor oportunidad que ha tenido el país para combatir la trampa y la robadera del tesoro público. Si persiste la inacción de la Contraloría General de la República, los panameños tendremos bien claros de qué lado está el señor contralor.
hoyporhoy
19 jul 2017 - 05:00 AM
