Para que la corrupción prospere en nuestro país, se ha hecho necesario la existencia de redes de funcionarios y particulares que la facilitan, la ocultan, o son indiferentes ante lo que suceda a su alrededor. La acción, emprendida por el Ministerio Público en el caso de los sobreprecios de la ampliación de la carretera Arraiján-La Chorrera, demuestra que 19 exfuncionarios fueron presuntamente partícipes, directa e indirectamente, de una importante pérdida en las arcas del Estado. En esta historia faltaron más héroes que se negaran a respaldar el latrocinio que saqueó a Panamá. Necesitamos hombres y mujeres decentes que rechacen ser corruptos, a pesar de que algunos de sus colegas subalternos y superiores formasen parte de una cofradía de ladrones y cómplices. La lección más clara de todo esto es que la gran cadena del peculado y del soborno necesita los pequeños eslabones que la hagan funcionar. Si más servidores públicos se hubieran resistido frente a la complicidad de los crímenes del lustro de bandidaje regido por el gobierno anterior, Panamá tendría más escuelas, menos hambre y más prosperidad. Solo bastaba una palabra: no.
hoyporhoy
07 jul 2017 - 05:00 AM
