La búsqueda del alto rendimiento en las inversiones es una motivación que sustenta a las loterías, los casinos y los juegos de azar callejeros. Cuando las personas arriesgan su patrimonio a cambio de “ingresos garantizados” o de negocios que no pueden tener pérdidas, es vital que las autoridades reguladoras y supervisoras entren en acción. No se puede aceptar que los estafadores o los gestores de pirámides abusen del sistema legal, y que ingenuos inversionistas nacionales y extranjeros pierdan su capital, y la reputación del país se manche con otro escándalo. Toda la sociedad pierde cuando alguien es estafado y, aunque todos los días nace un tonto, la institucionalidad pública y privada debe proteger al más desprevenido frente a los timos y engaños mercantiles. El comercio sano y el capital de riesgo enriquecen a toda la nación. No podemos permitir que se use el nombre de Panamá o que con los vacíos de las leyes vigentes, prolifere la mala astucia de los ladrones de sueños. Ese no es el país que queremos construir los panameños.
hoyporhoy
05 jul 2017 - 05:00 AM
